Caracas se convirtió este miércoles en escenario de una nueva etapa para la industria petrolera venezolana, luego de que el Gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez formalizara acuerdos con la estadounidense Chevron y la italiana Eni, en un acto que contó con la presencia del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright. La ceremonia ocurre pocos días después del anuncio de un histórico convenio energético entre Washington y Caracas.
La importancia de los convenios radica en que apuntan directamente a incrementar la producción de crudo y atraer capital extranjero hacia una industria que durante años ha sufrido falta de inversiones, deterioro de infraestructura y restricciones derivadas de las sanciones estadounidenses. Reuters reportó que Venezuela, que llegó a producir alrededor de tres millones de barriles diarios, actualmente ronda los 1,25 millones.
Uno de los principales movimientos corresponde a Chevron, que acordó adaptar sus empresas mixtas Petroboscán, Petropiar y Petroindependencia al nuevo marco legal y fiscal venezolano. Los acuerdos contemplan mejores condiciones fiscales, comerciales y jurídicas, además de la asignación de nuevas áreas para desarrollar proyectos en la Faja Petrolífera del Orinoco.
El gigante energético estadounidense anunció, además, que proyecta destinar más de 7.000 millones de dólares durante los próximos cinco años para ampliar sus operaciones. El objetivo declarado es más que duplicar su producción venezolana hasta aproximadamente 600.000 barriles diarios, frente al nivel registrado durante 2026.
El acuerdo con Eni abre otro frente de expansión. Petróleos de Venezuela suscribió con la compañía italiana un contrato de participación productiva para el bloque Junín 5, ubicado en la Faja Petrolífera del Orinoco, además de un acuerdo de transición para esa zona. También se concretó un contrato similar con la empresa Primavera para el desarrollo del bloque Budare-Elotes.
La presencia de Chris Wright durante la firma tiene una lectura política y económica de especial relevancia. El funcionario estadounidense calificó la jornada como un “día histórico”, mientras Washington impulsa una estrategia destinada a aumentar el suministro energético, promover inversiones y recuperar la capacidad petrolera venezolana. Los nuevos convenios, sin embargo, son independientes del polémico acuerdo anunciado recientemente entre Estados Unidos y Venezuela para facilitar el acceso estadounidense a 17 grandes campos petroleros.
Desde Chevron, su presidente y director ejecutivo, Mike Wirth, destacó que las nuevas disposiciones ofrecen mayores garantías para los inversionistas. La empresa sostiene que los cambios en materia de resolución de controversias, condiciones contractuales y estructura económica generan un nivel de confianza superior al existente anteriormente para comprometer nuevo capital en Venezuela.
El giro representa un cambio significativo en la relación entre Venezuela y las compañías energéticas internacionales y podría convertir al país nuevamente en un importante foco de inversión petrolera. No obstante, la magnitud del desafío sigue siendo considerable: reconstruir instalaciones, incrementar la producción y garantizar seguridad jurídica requerirá enormes recursos y varios años de trabajo. Por ahora, Caracas y Washington parecen apostar a que el petróleo sea uno de los principales motores de su nueva relación económica.