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China desafía a Washington: Pekín amenaza con represalias si EE. UU. sanciona a empresas que negocien con Irán
La disputa entre Washington y Pekín suma un nuevo frente a raíz de la ofensiva económica estadounidense contra Irán. China advierte que adoptará las medidas necesarias para defender sus intereses si las sanciones alcanzan a empresas chinas vinculadas con Teherán. La advertencia llega mientras la guerra y el bloqueo del estrecho de Ormuz golpean el comercio energético y cuando las relaciones entre Donald Trump y Xi Jinping atraviesan una etapa de especial sensibilidad.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 01/09/2026 20:58
Mundo

 

La presión económica de Estados Unidos sobre Irán amenaza con abrir un nuevo capítulo de confrontación con China. Pekín dejó claro que no aceptará pasivamente eventuales sanciones estadounidenses contra compañías chinas que mantengan relaciones comerciales con Teherán y advirtió que responderá para proteger sus intereses. La posición china eleva la tensión entre las dos principales potencias económicas del mundo.

El trasfondo inmediato es la campaña de Washington para estrangular financieramente al régimen iraní. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció que Washington prepara nuevas sanciones y que inicialmente estarán dirigidas contra instituciones financieras, mientras Estados Unidos busca cortar las fuentes internacionales de financiamiento de Teherán.

China ocupa una posición particularmente delicada porque se ha convertido en el principal comprador del petróleo iraní. Según agencias de noticias, el bloqueo naval estadounidense en torno a Ormuz ha impedido durante semanas que nuevos cargamentos iraníes lleguen por esa vía a China, aumentando la presión sobre los ingresos y las reservas de divisas de Teherán.

Para Pekín, sin embargo, sus intercambios con Irán forman parte de una relación comercial legítima y no deberían quedar sometidos a decisiones unilaterales de Washington. El Gobierno chino ya había advertido que su cooperación con Teherán se desarrolla conforme al derecho internacional y que adoptaría las medidas necesarias para defender sus derechos e intereses.

La disputa podría adquirir una dimensión mucho mayor si Estados Unidos decide aplicar sanciones secundarias contra bancos, compañías navieras, refinerías u otras empresas chinas que participen en el comercio iraní. Pekín ha demostrado en anteriores enfrentamientos comerciales con Washington que dispone de instrumentos de represalia, incluidos controles sobre determinados productos estratégicos y medidas dirigidas contra intereses estadounidenses.

El petróleo constituye uno de los puntos más sensibles de la controversia. China ha sido durante años un comprador fundamental del crudo iraní y la interrupción de los envíos por Ormuz está golpeando tanto a Teherán como a sus compradores. Reuters informó que las exportaciones iraníes de crudo se desplomaron desde unos dos millones de barriles diarios en marzo hasta aproximadamente 220.000-255.000 barriles diarios en agosto.

La crisis llega, además, en un momento en que Washington y Pekín intentan mantener abiertos sus canales de negociación en materia comercial y estratégica. La tensión alrededor de Irán podría complicar ese proceso, aunque funcionarios estadounidenses han señalado que ambos gobiernos coinciden en algunos objetivos, entre ellos impedir que Irán obtenga armas nucleares y recuperar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz.

El enfrentamiento entre las dos potencias, por tanto, podría trascender el terreno diplomático y convertirse en otro factor de inestabilidad para la economía mundial. Si Washington castiga a empresas chinas por comerciar con Irán y Pekín responde con medidas equivalentes, el conflicto podría extenderse a las cadenas de suministro, los mercados energéticos y el comercio internacional, precisamente cuando la guerra en Medio Oriente ya está provocando fuertes perturbaciones.

 

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