Una señal oceánica comienza a concentrar la atención de los meteorólogos: el Pacífico Central continúa elevando sus temperaturas. Para Francisco Argeñal, director de CENAOS, el comportamiento observado durante las últimas semanas evidencia que el calentamiento asociado a El Niño todavía mantiene una trayectoria ascendente.
El dato que genera mayor inquietud es el contraste con los antecedentes disponibles. Argeñal explicó que históricamente el Pacífico no había registrado un incremento superior a 2.7 °C, mientras que los pronósticos actuales permiten contemplar valores considerablemente mayores durante los meses finales del año.
La advertencia no se limita a una posibilidad remota. Según el funcionario, varios modelos dinámicos vienen manteniendo desde el mes anterior un escenario en el que las temperaturas del Pacífico Ecuatorial podrían superar los tres grados sobre el promedio, especialmente entre noviembre y diciembre.
Ese comportamiento encajaría con una tendencia internacional ya identificada. La OMM informó en julio que El Niño estaba intensificándose y proyectó para agosto-octubre una anomalía media de aproximadamente 2.9 °C, con una trayectoria de fortalecimiento que alcanzaría su máximo en noviembre.
Para CENAOS, sin embargo, la posibilidad de llegar a 3 °C o más constituye un punto de inflexión que merece especial vigilancia. Argeñal explicó que algunos modelos incluso colocan el calentamiento entre 3 y 4 °C, aunque estos escenarios representan pronósticos y deberán confirmarse mediante el monitoreo de las próximas semanas.
La preocupación trasciende las cifras oceánicas porque El Niño puede modificar los patrones de lluvia y temperatura. La OMM advierte que un episodio fuerte puede favorecer condiciones más secas en determinadas regiones y aumentar el riesgo de sequía, mientras que Honduras ya experimenta un déficit de precipitaciones que afecta particularmente a sectores del Corredor Seco.
En la capital hondureña, las consecuencias de la falta de lluvias ya son visibles. CENAOS informó recientemente que los embalses Los Laureles y La Concepción permanecían en niveles críticos y que se necesitan lluvias superiores a 20 milímetros diarios durante varios días para iniciar una recuperación significativa de las reservas.
“De 3 a 3.5 a 4 no es difícil que tres, pero con uno que sea ya estamos de correr”, expresó Argeñal al dimensionar el escenario. La frase refleja el nivel de vigilancia que mantienen los especialistas mientras se aproxima el período en que los modelos anticipan la mayor intensidad del calentamiento del Pacífico.