Una de las mayores ofensivas militares recientes contra las disidencias de las antiguas FARC fue reportada este miércoles por el Gobierno colombiano. Desde el departamento del Guaviare, el presidente Abelardo de la Espriella confirmó que la Operación Azarías, ejecutada en el municipio de Miraflores, dejó 23 integrantes de una estructura armada muertos, seis capturados y un menor de edad recuperado.
El mandatario presentó la acción como un golpe estratégico contra el Frente Carolina Ramírez, organización que las autoridades ubican dentro de las estructuras subordinadas a Néstor Gregorio Vera, alias ‘Iván Mordisco’. De acuerdo con la información oficial divulgada, entre los abatidos se encuentra alias ‘Tigre’ o ‘Pintado’, identificado como uno de los principales responsables del funcionamiento de esa estructura.
La magnitud del operativo quedó reflejada también en el material bélico encontrado por las tropas. El balance más reciente entregado por la Presidencia habla de 28 fusiles, cuatro ametralladoras, tres pistolas, explosivos y abundante material de guerra incautado durante la operación. Otros reportes iniciales habían contabilizado 26 fusiles, por lo que el inventario continuaba siendo consolidado por las autoridades.
Otro de los resultados destacados por el Gobierno fue la recuperación de un menor de edad que se encontraba bajo control de la organización armada. Tras ser extraído de la zona de operaciones, el menor quedó bajo protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), como parte del procedimiento destinado a restablecer sus derechos.
La operación representa una escalada de la ofensiva militar impulsada por De la Espriella contra las disidencias armadas. Apenas un día antes, el Gobierno había informado inicialmente de 20 muertos, cinco capturados y dos menores recuperados; posteriormente, el balance fue actualizado a 23 abatidos y seis capturados, de acuerdo con la información divulgada este miércoles.
El Frente Carolina Ramírez es una de las estructuras que forman parte del entramado de disidencias asociado al Estado Mayor Central. Su presencia ha sido señalada en departamentos del sur del país y las autoridades la vinculan con actividades como narcotráfico, extorsión, ataques contra la Fuerza Pública y reclutamiento de menores. La muerte de ‘Tigre’ es presentada por el Ejecutivo como un golpe a la cadena de mando y a las capacidades operativas de la organización.
La ofensiva, sin embargo, ocurre en medio de un intenso debate nacional sobre el uso de bombardeos y operaciones aéreas contra grupos armados. Medios colombianos han reportado que durante las primeras semanas del nuevo Gobierno se han ejecutado varias acciones de este tipo, algunas de ellas bajo cuestionamientos por la presencia o muerte de menores de edad en los lugares atacados. El Gobierno sostiene que sus operaciones se realizan bajo los parámetros legales establecidos.
De la Espriella aseguró que la presión militar continuará y lanzó un mensaje directo a las estructuras comandadas por ‘Mordisco’. El presidente sostiene que Azarías afecta sus capacidades militares, logísticas y financieras y que las Fuerzas Militares mantendrán la ofensiva para recuperar el control territorial. Con este resultado, el Gobierno colombiano busca consolidar su estrategia de seguridad basada en una ofensiva directa contra las organizaciones armadas ilegales.