KRYVYI RIH, Ucrania.— La guerra en Ucrania volvió a dejar una elevada cifra de víctimas civiles este viernes, luego de que varios drones rusos alcanzaran un centro comercial en Kryvyi Rih, ciudad natal del presidente Volodímir Zelenski. El balance inicial reportado por las autoridades ucranianas ascendió a 15 personas fallecidas y más de 130 heridas, en una de las jornadas más mortíferas de los últimos días.
Entre los heridos figuran 22 niños, mientras que 29 personas permanecían en estado grave, incluidos cinco menores, de acuerdo con el gobernador regional Oleksandr Hanzha. La magnitud de las lesiones obligó a los equipos de emergencia a desplegar operaciones de rescate y atención médica en la zona afectada.
La particularidad del ataque ha generado especial preocupación entre las autoridades ucranianas. Según los reportes difundidos, un primer dron impactó el área del centro comercial y, aproximadamente media hora después, otro aparato golpeó nuevamente la misma zona cuando los servicios de emergencia ya se encontraban trabajando. Zelenski calificó este patrón como un ataque de “doble golpe” y acusó a Rusia de intentar causar nuevas víctimas entre los rescatistas.
El presidente ucraniano condenó la ofensiva contra su ciudad natal y la calificó como un ataque “cínico y despreciable”. Zelenski también aseguró que Ucrania responderá al incremento de los bombardeos y volvió a reclamar a sus aliados mayores capacidades de defensa aérea para proteger a la población frente a los ataques rusos.
La ofensiva no se limitó a Kryvyi Rih. En la región de Mykolaiv, otro ataque ruso provocó la muerte de cuatro personas, entre ellas tres niños, según las autoridades. La sucesión de ataques elevó todavía más el número de civiles afectados durante una jornada en la que varias zonas de Ucrania fueron blanco de drones y otros medios de ataque.
El nuevo episodio se produce apenas un día después de una devastadora ofensiva contra Kyiv y la región circundante, donde murieron 17 personas y más de 40 resultaron heridas. Rusia lanzó decenas de misiles, incluidos proyectiles balísticos e hipersónicos, además de 168 drones, según la Fuerza Aérea ucraniana.
La capacidad de Ucrania para interceptar los ataques se ha convertido nuevamente en uno de los principales puntos de preocupación. Kiev sostiene que necesita reponer sus reservas de interceptores, particularmente para los sistemas Patriot, considerados esenciales para enfrentar los misiles balísticos rusos. Zelenski ha advertido que la falta de estos recursos está teniendo consecuencias directas sobre la población civil.
La ofensiva aérea también se desarrolla en medio de una intensificación de los ataques de largo alcance de ambos bandos. Mientras Rusia continúa golpeando ciudades e infraestructura ucraniana, las fuerzas de Kyiv han incrementado sus operaciones contra instalaciones petroleras y logísticas dentro de territorio ruso, en un intento por afectar la capacidad de Moscú para sostener su maquinaria de guerra.
La escalada llega cuando la guerra se aproxima a su cuarto año y medio, sin que los ataques de largo alcance hayan disminuido pese a los esfuerzos diplomáticos internacionales. Los bombardeos recientes han vuelto a colocar la protección de los civiles y el suministro de sistemas de defensa aérea en el centro de las discusiones entre Ucrania y sus principales aliados.
Con Kryvyi Rih, Mykolaiv y Kyiv entre los principales escenarios de las últimas ofensivas, Ucrania enfrenta nuevamente una oleada de ataques que deja decenas de muertos y centenares de heridos en apenas unos días. Para las autoridades de Kyiv, la sucesión de ataques refuerza la urgencia de obtener más defensas aéreas; para la población, representa otra jornada marcada por la destrucción, el duelo y el temor a nuevos bombardeos.