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Estrecho de Ormuz se convierte nuevamente en foco de tensión mientras EE. UU. endurece presión económica sobre Irán
El tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz continúa condicionado por la guerra y el enfrentamiento entre Washington y Teherán. Mientras algunos buques ocultan o apagan sus sistemas de identificación para atravesar la estratégica vía marítima, Estados Unidos prepara nuevas sanciones contra Irán y advierte que busca ejercer una presión económica sin precedentes.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 20/08/2026 21:51
Mundo

El estrecho de Ormuz volvió este jueves a concentrar la atención internacional por la incertidumbre que rodea el tránsito de buques comerciales y petroleros. La navegación continúa siendo posible, pero las compañías y tripulaciones enfrentan un escenario de elevado riesgo debido a las amenazas cruzadas entre Estados Unidos e Irán.

Un análisis divulgado por Al Jazeera encontró que numerosos barcos están intentando ocultar su identidad o apagar sus sistemas de identificación automática (AIS) durante el cruce, una práctica que dificulta determinar con precisión cuántas embarcaciones están utilizando realmente la ruta. El comportamiento refleja el temor de los operadores a convertirse en objetivos dentro del conflicto.

La reducción del tráfico es considerable si se compara con el movimiento registrado antes de la guerra. Reuters informó que más de 130 embarcaciones atravesaban diariamente el estrecho antes del conflicto iniciado en febrero, mientras que los registros recientes muestran niveles muy inferiores y una marcada cautela entre los operadores marítimos.

El problema trasciende la seguridad de los barcos porque Ormuz constituye uno de los principales corredores energéticos del planeta. La interrupción prolongada de la ruta puede afectar el suministro mundial de petróleo y gas, elevar los costos de transporte y presionar nuevamente los precios internacionales de los combustibles. Este jueves, el Brent llegó a alrededor de 94,60 dólares por barril, en medio de las tensiones regionales.

Washington, entretanto, prepara una nueva ofensiva económica contra Teherán. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció que el Gobierno de Donald Trump presentará la próxima semana un paquete de sanciones que, según sus declaraciones, estará entre las medidas económicas más severas aplicadas contra Irán.

La estrategia estadounidense pretende reducir la capacidad financiera iraní y presionar a sus dirigentes para que pongan fin al conflicto. Bessent sostuvo que la campaña busca generar una presión suficiente para llevar a la economía iraní hacia el colapso, mientras Trump ha advertido además a terceros países sobre posibles consecuencias económicas si continúan ayudando a Teherán.

La posición de Washington representa un giro hacia una mayor utilización de instrumentos financieros y comerciales después de meses de operaciones militares. Las nuevas medidas podrían afectar no solamente a empresas iraníes, sino también a entidades extranjeras que participen en actividades relacionadas con el petróleo, las finanzas y las redes utilizadas para eludir las sanciones.

Teherán ha rechazado las acusaciones y calificado las nuevas medidas estadounidenses como una forma de “terrorismo económico”, mientras mantiene su posición sobre el control y las condiciones de navegación en Ormuz. El enfrentamiento sobre quién determina las reglas de tránsito se ha convertido en uno de los principales obstáculos para normalizar el transporte marítimo.

En las últimas semanas también se han registrado incidentes que aumentaron el temor entre las empresas navieras. Emiratos Árabes Unidos acusó a Irán de atacar dos embarcaciones de su compañía petrolera ADNOC mientras navegaban por el estrecho, aunque las autoridades iraníes han rechazado las acusaciones.

La situación ha obligado a los operadores a evaluar cada tránsito individualmente. Algunos buques han optado por retrasar sus desplazamientos, modificar rutas o navegar con sus sistemas de identificación apagados, mientras otros esperan garantías de seguridad antes de ingresar en una de las vías marítimas más sensibles del mundo.

El escenario también tiene consecuencias para los mercados internacionales. La incertidumbre sobre la continuidad de las exportaciones desde el Golfo ha mantenido elevada la volatilidad del petróleo y ha generado preocupación entre los países dependientes de las importaciones energéticas. Reuters señaló este jueves que las bolsas del Golfo se movieron con cautela debido precisamente a las dudas sobre las negociaciones entre Washington y Teherán.

Por ahora, el estrecho de Ormuz permanece abierto de manera limitada, pero lejos de recuperar la normalidad previa a la guerra. La combinación de amenazas militares, ataques contra embarcaciones, restricciones al tránsito y una nueva ofensiva económica estadounidense mantiene al estratégico corredor bajo presión, mientras los esfuerzos diplomáticos buscan evitar una escalada que podría tener consecuencias mucho más allá de Medio Oriente.

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