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Corea del Norte dispara una decena de misiles y eleva la tensión tras el acercamiento de Trump
Pionyang lanzó más de 10 misiles balísticos de corto alcance hacia el mar, en una nueva demostración de fuerza que coincidió con el desarrollo de los ejercicios militares entre Estados Unidos y Corea del Sur. El lanzamiento ocurrió después de que Kim Yo-jong rechazara como insuficiente el recorte de las maniobras anunciado por Donald Trump.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 20/08/2026 21:35
Mundo

SEÚL, Corea del Sur.— La península coreana volvió a situarse este jueves en el centro de la tensión militar internacional después de que Corea del Norte lanzara más de 10 misiles balísticos de corto alcance desde la zona de Pionyang hacia el mar situado al este de la península, según informó el Estado Mayor Conjunto surcoreano. Los proyectiles recorrieron aproximadamente 300 kilómetros antes de caer en aguas abiertas.

El lanzamiento provocó una respuesta inmediata de Seúl, cuyo despacho presidencial convocó una reunión extraordinaria con responsables de Defensa y altos mandos militares. El Gobierno surcoreano calificó la acción norcoreana como una grave provocación y sostuvo que el lanzamiento viola las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

La nueva demostración de fuerza se produjo apenas un día después de que Kim Yo-jong, hermana y una de las principales figuras políticas cercanas al líder Kim Jong-un, cuestionara el supuesto gesto conciliador de Washington. Aunque Trump ordenó reducir sustancialmente la participación estadounidense en los ejercicios militares con Corea del Sur, Pionyang considera que la modificación no cambia la naturaleza que atribuye a las maniobras.

El presidente estadounidense había anunciado previamente su intención de reactivar el diálogo directo con Kim Jong-un y afirmó que esperaba reunirse nuevamente con el dirigente norcoreano antes de finalizar el año. Trump también ordenó reducir las maniobras conjuntas con Seúl, argumentando, entre otros factores, el costo de los ejercicios y su interés en mejorar las condiciones para una eventual negociación.

Sin embargo, desde Pionyang llegó una señal diferente. Kim Yo-jong aseguró que desconocía cualquier comunicación reciente entre su hermano y Trump y sostuvo que la política estadounidense hacia Corea del Norte seguía siendo hostil. Al mismo tiempo, dejó abierta la posibilidad de que las relaciones personales entre los dos líderes continúen siendo favorables, una combinación que mantiene abierta, aunque incierta, la posibilidad de futuras conversaciones.

Los proyectiles empleados en la nueva prueba podrían corresponder al sistema norcoreano de lanzacohetes múltiples de 600 milímetros, conocido internacionalmente como KN-25. El ministro de Defensa surcoreano, Ahn Gyu-back, explicó ante legisladores que estos sistemas son vigilados de cerca debido a su posible despliegue cerca de la frontera y a las capacidades que Pionyang les atribuye.

La prueba también ocurre mientras Estados Unidos y Corea del Sur desarrollan una versión reducida de sus tradicionales ejercicios Ulchi Freedom Shield, que este año fueron acortados y tienen previsto concluir este viernes. Pionyang ha denunciado durante años que estas maniobras constituyen ensayos para una eventual invasión, mientras Washington y Seúl sostienen que se trata de entrenamientos de carácter defensivo destinados a mantener la preparación militar.

El contexto nuclear agrega mayor preocupación al episodio. El ministro de Defensa surcoreano señaló este jueves que Seúl estima que Corea del Norte podría disponer de entre 80 y 120 ojivas nucleares, una evaluación que refleja el crecimiento de las capacidades estratégicas de Pionyang y la dificultad de cualquier negociación futura sobre desnuclearización.

El lanzamiento tampoco ocurre de manera aislada. Corea del Norte ha realizado varias pruebas de armas durante 2026, incluida otra prueba de un proyectil balístico reportada a mediados de agosto. Según evaluaciones surcoreanas citadas por Reuters, aquella prueba fue considerada el undécimo lanzamiento balístico sospechoso del año.

Mientras la crisis militar vuelve a escalar, el escenario diplomático se complica por la posición de Pionyang, que ha endurecido sus exigencias y mantiene una creciente cooperación estratégica con China y Rusia. En paralelo, el canciller chino Wang Yi visitó Seúl esta semana y pidió a Corea del Sur evitar tomar partido en la rivalidad entre Washington y Pekín, al tiempo que reclamó cambios en la política estadounidense hacia Corea del Norte.

Para Washington, la posibilidad de una nueva cumbre Trump-Kim representaría un intento de recuperar la diplomacia personal que caracterizó los encuentros de 2018 y 2019. Sin embargo, la última cumbre celebrada en Hanói terminó sin acuerdo sobre las sanciones y el programa nuclear norcoreano, y desde entonces las negociaciones nucleares formales entre ambos gobiernos han permanecido paralizadas durante años.

El nuevo lanzamiento demuestra, por ahora, que el gesto estadounidense no ha conseguido frenar las demostraciones militares de Pionyang. Corea del Sur mantiene elevada su vigilancia y coordinación con Washington, mientras la comunidad internacional observa si la escalada termina dando paso a nuevas provocaciones o, por el contrario, sirve como mecanismo de presión antes de un eventual contacto entre Trump y Kim Jong-un.

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