TEGUCIGALPA, HONDURAS. — La modernización del sistema de identificación vehicular en Honduras entra en una etapa decisiva. El presidente Nasry Asfura participó este jueves en una reunión técnica celebrada en Casa de Gobierno, donde las instituciones involucradas revisaron el calendario para poner en funcionamiento las denominadas placas inteligentes y reforzar los mecanismos de seguridad y control en las carreteras del país.
El encuentro fue encabezado por el ministro de la Presidencia, Juan Carlos García, y reunió a representantes del Instituto de la Propiedad (IP), Secretaría de Defensa, Aduanas, Sistema Nacional de Emergencias 911, Policía Militar, Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT) y la empresa alemana Tönnjes, encargada de suministrar la tecnología y participar en la implementación del proyecto.
La primera fase tendrá un componente móvil. Según explicó el secretario ejecutivo del IP, Luis Torres, los primeros dispositivos tipo handheld comenzarán a llegar durante octubre y, paralelamente, se desarrollará la capacitación del personal de las instituciones que utilizarán los equipos. Estos lectores permitirán consultar electrónicamente la identificación de los automotores directamente en carreteras, retenes y otros lugares considerados estratégicos.
A partir de noviembre, el proyecto dará otro salto con la llegada de los equipos destinados a los puntos de control fijos. Ese mismo mes está prevista la distribución de las primeras placas fabricadas en territorio hondureño, una medida que busca no solamente incorporar tecnología al registro vehicular, sino también comenzar a superar el prolongado déficit de matrículas metálicas que afecta al país desde hace varios años. El contrato firmado en julio contempla la producción de aproximadamente 2.9 millones de placas.
El nuevo sistema utilizará Identificación por Radiofrecuencia (RFID), tecnología que permitirá asociar electrónicamente el vehículo con su registro. Tönnjes ha señalado que las placas y elementos complementarios incorporarán mecanismos de seguridad destinados a dificultar su falsificación o manipulación, mientras que una plataforma digital permitirá gestionar la información generada por las lecturas.
La representante de Tönnjes para Latinoamérica y el Caribe, Lucía Mausen, explicó que el propósito es transformar el actual modelo basado principalmente en la identificación física hacia un esquema digital y electrónico. Con ello, las autoridades pretenden obtener una identificación más precisa de los vehículos que circulan por las vías nacionales y disponer de información que pueda ser utilizada por las instituciones responsables de seguridad y tránsito.
El plan contempla inicialmente 40 puntos de control vehicular distribuidos en diferentes zonas del país. Sin embargo, durante la reunión, el presidente Asfura planteó la posibilidad de aumentar esa cantidad en función de las necesidades que determinen las instituciones de seguridad. La eventual ampliación buscaría incrementar la cobertura territorial y multiplicar las posibilidades de detectar vehículos vinculados con investigaciones o hechos delictivos.
El alcance financiero también está ligado a esa posibilidad de expansión. Torres informó que la inversión gubernamental supera actualmente los 56 millones de dólares, aunque el monto podría incrementarse si se decide instalar más puntos de control. En julio, medios hondureños reportaron que el contrato para las nuevas placas inteligentes supera los 65 millones de dólares y contempla una vigencia de tres años y medio.
Uno de los objetivos inmediatos es poner fin al prolongado problema de abastecimiento de placas metálicas. La contratación anunciada en julio fue presentada por el Gobierno como una respuesta a una mora acumulada durante más de tres años y permitirá sustituir progresivamente las matrículas provisionales de papel. Además, la instalación de una planta de producción en Honduras forma parte del proyecto y podría generar nuevas fuentes de empleo.
El componente tecnológico, no obstante, constituye la principal apuesta de seguridad. La información divulgada sobre el sistema señala que la identificación mediante RFID podrá integrarse con controles vehiculares y herramientas digitales, permitiendo una lectura electrónica de los registros. Tönnjes también ha indicado que la solución contempla funcionalidades relacionadas con el procesamiento de información vehicular y el seguimiento de infracciones de tránsito.
En cuanto a la producción, el presidente Asfura reiteró que el programa contempla fabricar 2.9 millones de placas hasta diciembre de 2030, incluyendo el sostenimiento del sistema. El propósito oficial es que la inversión no sea una solución temporal frente a la mora existente, sino que establezca una plataforma de identificación vehicular que pueda mantenerse y ampliarse durante los próximos años.
Con la llegada de los primeros lectores en octubre y el inicio previsto de la instalación de controles fijos y entrega de matrículas en noviembre, Honduras se aproxima a una transformación importante de su registro vehicular. El desafío será convertir la inversión tecnológica en una herramienta efectiva, interoperable y segura para las instituciones del Estado, capaz de mejorar la identificación de automotores y contribuir a la prevención y persecución del delito sin descuidar la protección y gestión responsable de los datos asociados a los vehículos.