Un saldo de 18 mujeres fallecieron de forma violenta en lo que va de 2025 según el último recuento que brindó hoy el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH).
“Las mujeres están siendo raptadas, secuestradas, violadas, torturadas y asesinadas” expresó la directora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH), Migdonia Ayestas, quien detalló que estos crímenes se perpetran en cualquier sitio, ya sea en sus propias casas o en las iglesias.
Ayestas informó que, entre los hallazgos del último informe, una maestra fue secuestrada y asesinada y entre los principales factores que contribuyen al aumento de estos delitos contra las mujeres se enumera el creciente aumento de armas de fuego en manos de criminales.
La violencia contra las mujeres en Honduras es un problema grave y persistente, y las muertes violentas de mujeres son un reflejo de esta crisis. Las estadísticas y los informes sobre feminicidios en el país han mostrado que, en muchas ocasiones, las víctimas son mujeres jóvenes, que sufren de violencia doméstica, acoso, y otras formas de agresión.
Según datos de organizaciones como la Comisión Interinstitucional contra el Feminicidio y el Centro de Estudios de la Mujer Honduras (CEM-H), las cifras de feminicidios han aumentado en los últimos años, lo que refleja tanto una crisis de seguridad como la falta de políticas públicas efectivas para prevenir y sancionar este tipo de delitos.
En 2024, por ejemplo, se documentaron numerosos casos de feminicidios en diferentes regiones del país, y las cifras siguieron en aumento en el primer mes de 2025.
Estos crímenes suelen estar vinculados a factores como el narcotráfico, la violencia estructural, la falta de acceso a la justicia y la impunidad prevalente en el sistema judicial.
A pesar de la existencia de leyes como la Ley contra el Feminicidio, que fue implementada para castigar estos crímenes con penas más severas, las víctimas y sus familias continúan enfrentando barreras para obtener justicia.
La situación ha provocado protestas y movilizaciones por parte de colectivos feministas y organizaciones defensoras de los derechos humanos. Exigen que el gobierno hondureño tome medidas más efectivas, no solo para sancionar a los responsables de estos crímenes, sino también para erradicar la cultura de la impunidad y fortalecer las políticas públicas que protejan a las mujeres y niñas. La violencia de género es, por lo tanto, una de las problemáticas sociales más graves de Honduras, que necesita una respuesta urgente y comprensiva a nivel nacional e internacional. AFEV/ERH