La seguridad de Puerto Cortés se convirtió en un asunto de preocupación para las autoridades hondureñas después de que Estados Unidos emitiera una alerta dirigida a sus ciudadanos ante posibles amenazas contra instalaciones estratégicas de esta ciudad del norte del país.
La advertencia diplomática, difundida el 30 de octubre, recomendó evitar desplazamientos hacia Puerto Cortés desde la tarde de ese viernes hasta las 6:00 p. m. del domingo 1 de noviembre. La alerta estuvo relacionada con información sobre posibles ataques contra puentes, vías de acceso y estructuras vinculadas con la actividad portuaria.
La Policía Nacional informó que recibió información proporcionada por el FBI y que las investigaciones apuntaban a mensajes difundidos en redes sociales en los que un individuo habría expresado intenciones de utilizar artefactos explosivos. La gravedad de las amenazas obligó a activar mecanismos de investigación y prevención.
El jefe de la Dirección Policial de Investigaciones en San Pedro Sula, César Ruiz, explicó que se desarrollaban diligencias para determinar la credibilidad de las amenazas. Entre las actuaciones figuraban el decomiso de dispositivos electrónicos, inspecciones en lugares relacionados con el sospechoso y entrevistas a personas que podrían aportar información.
El caso adquiere una dimensión especial por la importancia económica y logística de Puerto Cortés, considerado uno de los principales puntos de conexión comercial de Honduras con los mercados internacionales. La investigación deberá establecer si existía una amenaza real, cuáles eran las posibles motivaciones y si otras personas estaban involucradas. Hasta el corte de esta edición no corresponde presentar las amenazas como atentados consumados.