La Organización de las Naciones Unidas inició este domingo el proceso de cierre de su misión de paz en el Sáhara Occidental, una operación que durante 35 años estuvo vinculada con los esfuerzos internacionales para mantener el alto el fuego y facilitar una solución política a uno de los conflictos territoriales más prolongados de África.
La decisión se produjo después de un enfrentamiento diplomático entre Estados Unidos y Rusia en el Consejo de Seguridad. Moscú vetó una propuesta estadounidense relacionada con la soberanía marroquí sobre el territorio, mientras que una resolución alternativa rusa para prolongar la misión tampoco consiguió prosperar.
La MINURSO fue establecida en 1991, después de un acuerdo de alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario. Su mandato estaba relacionado con la supervisión de la tregua y la preparación de un referéndum de autodeterminación que nunca llegó a concretarse debido a desacuerdos sobre quiénes tendrían derecho a participar.
Marruecos administra la mayor parte del territorio y defiende su soberanía, mientras el Frente Polisario, respaldado por Argelia, reclama la independencia del pueblo saharaui. La disputa tiene implicaciones estratégicas por la posición geográfica del territorio y sus recursos minerales y pesqueros.
El fin de la misión abre un escenario delicado para la estabilidad regional. La ONU mantendrá un equipo reducido encargado de supervisar el traslado y disposición de los recursos de la operación, pero la desaparición de la estructura de mantenimiento de paz genera interrogantes sobre el futuro del alto el fuego y el riesgo de una nueva escalada entre las partes.