Offline
Publicidad
Canadá responde a Trump con nuevos aranceles y moviliza C$7.500 millones para proteger a empresas y trabajadores
El Gobierno de Mark Carney anunció represalias comerciales contra productos estadounidenses por unos C$27.600 millones, con tarifas de entre 15 % y 50 % que comenzarán a aplicarse el 8 de septiembre. Ottawa acompañará la medida con un paquete de C$7.500 millones destinado a empresas y trabajadores afectados por la escalada comercial con Washington.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 25/08/2026 20:20
Economía

Ottawa. Canadá abrió este martes una nueva fase de la disputa comercial con Estados Unidos al confirmar una batería de aranceles de represalia que alcanzará a productos estadounidenses por un valor aproximado de 27.600 millones de dólares canadienses. La decisión fue anunciada por el ministro de Finanzas, François-Philippe Champagne, quien aseguró que Ottawa responderá a las medidas estadounidenses aplicando un esquema equivalente, producto por producto y tasa por tasa.

La nueva ronda de gravámenes entrará en vigor a las 00:01 horas del 8 de septiembre de 2026 y contempla tarifas de 15 %, 25 % y 50 %, dependiendo de la mercancía. El Ministerio de Finanzas canadiense precisó que las tasas corresponden a los aranceles estadounidenses aplicados a productos canadienses y que las contramedidas se concentrarán en sectores especialmente afectados por las medidas de Washington.

Entre los productos incluidos figuran acero, lácteos, electrodomésticos, equipos agrícolas, pasta y papel y productos electrónicos. La lista también comprende determinados alimentos, muebles y derivados de acero y aluminio, algunos de los cuales enfrentarán la tasa máxima del 50 %. Ottawa aclaró que las medidas se aplicarán exclusivamente a mercancías consideradas originarias de Estados Unidos bajo las reglas de origen correspondientes.

El Gobierno canadiense sostiene que la estrategia busca proteger a sus productores frente a lo que considera medidas comerciales injustificadas de Washington. De acuerdo con las autoridades, la selección de productos responde a los sectores afectados y no pretende castigar de manera específica a determinados estados estadounidenses. La respuesta, además, se presenta como una defensa del mercado canadiense ante la nueva escalada arancelaria.

La decisión llega después de que Estados Unidos impusiera desde el 22 de agosto un arancel de 50 % sobre productos canadienses valorados en C$27.600 millones. Reuters reportó que la respuesta de Ottawa afecta alrededor de C$27.600 millones de importaciones estadounidenses y busca replicar las tarifas estadounidenses en una estrategia de presión económica que profundiza la disputa entre los dos socios norteamericanos.

Pero Canadá no se limitó a anunciar impuestos a las importaciones. Ottawa presentó simultáneamente un paquete de apoyo de C$7.500 millones para empresas y trabajadores afectados por el conflicto comercial, que se suma a casi C$25.000 millones en medidas de respaldo desplegadas durante los últimos 18 meses. El objetivo declarado es amortiguar el impacto de los aranceles y fortalecer la capacidad de adaptación de la economía canadiense.

Dentro de ese programa se contemplan C$1.500 millones adicionales para pequeñas y medianas empresas mediante las agencias regionales de desarrollo. También se habilitará una línea de liquidez de C$500 millones a través del Banco de Desarrollo de Canadá y se destinarán otros C$2.000 millones a proyectos de inversión de compañías perjudicadas por los aranceles.

Los trabajadores también forman parte de la respuesta. El Gobierno anunció C$3.500 millones en medidas de respuesta rápida para empleados y empleadores, que incluyen flexibilidades temporales del seguro de desempleo, capacitación laboral y un nuevo programa destinado a ayudar a las compañías a conservar y recapacitar a sus trabajadores mientras enfrentan las consecuencias de la guerra comercial.

En el terreno político, el primer ministro Mark Carney informó a los líderes de los principales partidos de oposición sobre la respuesta canadiense. El Gobierno busca mantener una posición unificada frente a Washington y ha presentado las contramedidas como una respuesta proporcional a los nuevos aranceles estadounidenses. Funcionarios federales también han señalado la importancia de reducir barreras comerciales internas y diversificar los mercados de exportación de Canadá.

La escalada se produce después del fracaso de las negociaciones comerciales entre Ottawa y Washington. Carney decidió suspender las conversaciones tras considerar que las nuevas condiciones planteadas por Estados Unidos eran perjudiciales para los intereses canadienses. Reuters informó que el enfrentamiento amenaza con profundizar la incertidumbre sobre el futuro de la relación comercial norteamericana y sobre el funcionamiento del acuerdo comercial entre Canadá, Estados Unidos y México.

La tensión también alcanzó al sector automotor. Un día antes del anuncio canadiense, Donald Trump amenazó con imponer a partir del 1 de enero de 2027 un arancel de 50 % sobre vehículos, camiones y piezas fabricados en Canadá. La advertencia elevó nuevamente la preocupación en una industria caracterizada por cadenas de suministro profundamente integradas entre ambos países.

Pese al endurecimiento de las posiciones, Ottawa mantiene abierta la puerta a un acuerdo. Carney ha insistido en que Canadá está dispuesto a negociar con Estados Unidos, pero bajo condiciones que respeten la soberanía canadiense y permitan alcanzar un pacto considerado beneficioso para ambas partes. Por ahora, la entrada en vigor de los nuevos aranceles el 8 de septiembre coloca a las dos economías ante una nueva prueba, con empresas, trabajadores y consumidores pendientes de sus posibles consecuencias.

Comentarios
¡Comentario enviado exitosamente!

Más noticias

Chat Online