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Petróleo vuelve a encender las alarmas mundiales por la crisis entre EE. UU. e Irán
La incertidumbre sobre el futuro del conflicto entre Washington y Teherán y la fuerte reducción del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz volvieron a impulsar el precio del crudo. El Brent llegó a 90.87 dólares por barril al cierre del lunes, mientras aumentan los temores sobre inflación, combustibles y crecimiento económico.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 17/08/2026 20:38
Economía

El mercado energético internacional comenzó la semana con una nueva escalada de precios. El Brent, referencia mundial para buena parte de las transacciones petroleras, terminó este lunes en 90.87 dólares por barril, un incremento de 2.35 dólares, mientras el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense cerró en 84.50 dólares. La subida refleja principalmente el temor de los inversionistas a que la crisis entre Estados Unidos e Irán provoque nuevas interrupciones en el suministro mundial.

El punto más sensible continúa siendo el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte fundamental del comercio energético internacional. La actividad marítima se ha reducido drásticamente: Reuters informó que solamente cinco embarcaciones cruzaron el paso el sábado y ninguna lo hizo el domingo. Para los mercados, esta caída representa una señal de que los operadores navieros están evitando una de las rutas más estratégicas del planeta ante el aumento de los riesgos de seguridad.

La importancia de Ormuz explica buena parte de la reacción. Datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) muestran que el estrecho es un punto crítico para el transporte mundial de petróleo y que la mayoría del crudo que lo atraviesa tiene como destino los mercados asiáticos, especialmente China, India, Japón y Corea del Sur. Además, las posibilidades de desviar completamente esos volúmenes por rutas alternativas son limitadas.

Sin embargo, el problema actual no se reduce únicamente al precio del petróleo crudo. Un análisis de Reuters advierte que los combustibles refinados, especialmente el diésel, continúan enfrentando una situación más complicada, debido a una reducción de la capacidad de refinación en varias regiones. Las exportaciones mundiales de diésel cayeron en julio y las existencias europeas de diésel y combustible para aviación permanecen por debajo de los niveles habituales, una combinación que puede mantener elevados los precios incluso si posteriormente disminuye la cotización del Brent.

La presión también está llegando a los mercados financieros. Las bolsas de varios países del Golfo registraron descensos este lunes ante el temor de que una crisis prolongada afecte el comercio y los suministros energéticos. Arabia Saudita, Qatar y Dubái estuvieron entre los mercados afectados, mientras los inversionistas permanecen atentos a cualquier señal de escalada o de reanudación de las negociaciones diplomáticas entre Washington y Teherán.

Hay, no obstante, esfuerzos para reducir el impacto de la interrupción de Ormuz. Saudi Aramco estaría ofreciendo cargamentos a determinados compradores asiáticos mediante operaciones que evitan el estrecho, mientras Emiratos Árabes Unidos también ha recurrido a rutas alternativas. Estas maniobras pueden aliviar parcialmente la presión, pero no sustituyen de manera inmediata toda la capacidad que normalmente pasa por la estratégica vía marítima.

Otro factor de riesgo es el nivel de las reservas mundiales. La EIA estima que los inventarios globales de petróleo disminuyeron en promedio 5.1 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre de 2026 y proyecta otra reducción de 2.2 millones de barriles diarios durante el tercero. La agencia advierte que, aunque aumente la producción y las exportaciones de Oriente Medio, recuperar las reservas y normalizar completamente la producción regional puede tomar tiempo.

Para los consumidores, la principal recomendación es no entrar en compras de pánico, pero sí prepararse para posibles aumentos en combustibles y otros productos asociados al transporte. Empresas y hogares pueden reducir consumos innecesarios de energía, planificar desplazamientos y vigilar los precios oficiales antes de tomar decisiones.

Para las economías importadoras, entre ellas Honduras, una prolongación del encarecimiento energético podría traducirse en mayores costos de transporte y producción y, eventualmente, en presión sobre los precios internos. La evolución de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y el restablecimiento de un tránsito seguro por Ormuz serán determinantes para saber si esta nueva escalada es temporal o el comienzo de una presión energética más prolongada.

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