Denuncias provenientes del estado Bolívar apuntan a que el Ejército venezolano estaría realizando un reclutamiento forzoso de jóvenes en campamentos mineros, con el fin de sumarlos a la Milicia Nacional Bolivariana.
Testimonios recabados por medios internacionales relatan que los operativos comenzaron la madrugada del jueves 28 de agosto, en lugares como el Kilómetro 0 vía El Dorado y la población minera La Camorra, donde camiones militares y camionetas habrían trasladado por la fuerza a los hombres que encontraban en las calles. Una mujer cuyo hijo y esposo trabajan en la minería del oro narró: “Sabíamos que algo podía ocurrir a las 10 de la noche, pero no creíamos que fuese real. Se llevaron a los que hallaban en la vía”.
La medida surge después del fracaso de la convocatoria masiva voluntaria hecha por el presidente Nicolás Maduro para los días 23 y 24 de agosto, en respuesta a los ejercicios militares de Estados Unidos en el Caribe. Aunque el mandatario aseguró que el alistamiento había sido un “éxito rotundo”, en la práctica las plazas Bolívar y los cuarteles de la Milicia mostraron una imagen muy distinta: toldos vacíos y escasa asistencia, especialmente fuera de Caracas.
El llamado presidencial a inscribir a cinco millones de milicianos no generó la respuesta esperada, lo que habría puesto presión sobre comandantes locales para cumplir cuotas de inscripción. En consecuencia, denuncias señalan que se estarían vulnerando derechos fundamentales con la reactivación de operativos de captura forzosa, figura eliminada desde la promulgación de la Constitución de 1999.
El artículo 134 de la Carta Magna es claro: “Nadie puede ser sometido a reclutamiento forzoso”. Sin embargo, la falta de incentivos y el bajo interés de los jóvenes en unirse a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana han llevado a que resurja esta práctica, ahora en medio de una grave crisis política, social y militar que enfrenta el país.