A pocas horas de que Honduras elija a su próximo presidente, el mandatario estadounidense Donald J. Trump realizó una intervención sin precedentes en la política hondureña al publicar un mensaje en su cuenta de Truth Social en el que pide abiertamente votar por Nasry “Tito” Asfura, candidato del Partido Nacional. En su declaración, Trump asegura que Estados Unidos “le brindará un gran apoyo” a Honduras únicamente si Asfura resulta ganador, afirmando que confía plenamente en sus políticas y en lo que “hará por el gran pueblo hondureño”.
En su publicación, Trump advierte incluso que su gobierno no invertirá recursos en Honduras en caso de que Asfura no gane, alegando que “un líder equivocado solo puede traer consecuencias catastróficas a cualquier país”. El presidente estadounidense insiste en que Tito Asfura sería un “gran presidente” y que su administración trabajaría de manera estrecha con él para impulsar el desarrollo político y financiero del país centroamericano.
El mensaje, emitido en pleno silencio electoral, provocó de inmediato un impacto político nacional e internacional debido a su tono directo y a la influencia que históricamente tienen las posturas estadounidenses en la región. Aunque no mencionó a los demás candidatos, Trump condicionó explícitamente el apoyo de Estados Unidos al resultado electoral, una postura que rápidamente levantó cuestionamientos sobre injerencia en los asuntos internos de Honduras.
La parte más controversial del comunicado llegó con el anuncio del presidente estadounidense sobre su decisión de otorgar un “indulto total y completo” al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, actualmente condenado en Estados Unidos por delitos relacionados con narcotráfico. Trump afirmó que muchas personas de su confianza consideran que Hernández “ha sido tratado con mucha dureza e injusticia”, por lo que, según él, el indulto sería un acto correctivo y necesario.
Trump vinculó este indulto con una eventual victoria de Asfura, asegurando que no se permitirá “tal injusticia”, especialmente ahora que Honduras, según dijo, se encaminaría hacia un “gran éxito político y financiero” tras un triunfo nacionalista. La mención directa a Hernández generó un terremoto político, dado que su figura sigue siendo una de las más polémicas en Honduras por los señalamientos de corrupción y vínculos con el narcotráfico durante su administración.
El mensaje también felicitó por adelantado al exmandatario hondureño por su “próximo indulto”, lo que elevó aún más el nivel de controversia. Analistas consultados en medios locales señalaron que Trump no solo intervino en la campaña electoral hondureña, sino que además envió un mensaje político que puede reactivar viejas tensiones sobre impunidad, relaciones bilaterales y la influencia de Washington en procesos democráticos de la región.
Mientras tanto, la publicación se volvió viral entre partidarios y opositores. Los seguidores del Partido Nacional celebraron el respaldo como un aval internacional a su candidato, mientras que sectores de la oposición denunciaron la declaración como una intervención directa que pretende inclinar la balanza electoral. Organizaciones de sociedad civil también expresaron preocupación por el anuncio del indulto a Hernández, calificándolo como un golpe a la justicia y un intento de borrar uno de los casos anticorrupción más relevantes de los últimos años.
La publicación de Trump se convierte así en uno de los episodios más inesperados e influyentes en la recta final de la campaña hondureña, generando incertidumbre sobre su impacto en la decisión del electorado y añadiendo un nuevo componente geopolítico al ya tenso ambiente previo a las elecciones generales de este 30 de noviembre.