El mercado internacional del petróleo terminó la semana con fuertes pérdidas, en medio de las expectativas de un posible cambio en el rumbo del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. El crudo West Texas Intermediate (WTI), referencia para el mercado estadounidense, cerró este viernes 6 de noviembre en 90.83 dólares por barril, con un avance diario cercano al 0.3 %, equivalente a unos 31 centavos. Sin embargo, el balance de los últimos cinco días dejó una caída superior al 12 %, reflejando el impacto de los acontecimientos políticos y militares sobre las cotizaciones energéticas.
La reacción de los inversionistas estuvo estrechamente vinculada con las elecciones legislativas celebradas el martes 3 de noviembre en Estados Unidos. La victoria demócrata, que les permitió obtener el control de la Cámara de Representantes y el Senado, modificó las expectativas sobre la capacidad de la administración de Donald Trump para mantener su estrategia frente a Teherán. Parte del mercado interpretó el resultado como una oportunidad para impulsar negociaciones y reducir las tensiones militares que han afectado las exportaciones de crudo desde Oriente Medio.
Uno de los movimientos más pronunciados se produjo el miércoles, cuando los contratos del WTI retrocedieron aproximadamente un 8 %, hasta situarse en 88.12 dólares por barril. La caída estuvo relacionada con las expectativas de que el nuevo equilibrio político en Washington pudiera favorecer una salida diplomática a la confrontación con Irán. Los inversionistas comenzaron a descontar una eventual recuperación de los suministros petroleros de la región, lo que reduciría las primas de riesgo que habían elevado los precios durante los meses anteriores.
El descenso también estuvo precedido por las declaraciones de Trump sobre la posibilidad de alcanzar un entendimiento con el Gobierno iraní. Antes de las elecciones, el mandatario estadounidense aseguró que Teherán quería llegar a un acuerdo, una afirmación que alimentó las expectativas de una solución negociada. La posibilidad de reducir la confrontación militar provocó ventas en los mercados de futuros, mientras los operadores evaluaban cuánto tiempo podría mantenerse la presión sobre los precios de la energía y los combustibles en Estados Unidos.
No obstante, la recuperación diplomática todavía enfrenta obstáculos importantes. Durante el jueves y el viernes, las cotizaciones recuperaron parte del terreno perdido debido a nuevos reportes de ataques contra embarcaciones comerciales en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz. Irán informó sobre tres nuevos incidentes contra buques petroleros, mientras los reportes de seguridad marítima británicos advertían que las agresiones contra embarcaciones continuaban a niveles elevados. Estos acontecimientos reactivaron los temores de interrupciones en las rutas internacionales de abastecimiento.
El estrecho de Ormuz representa un punto estratégico para el comercio energético mundial, debido a que por esa vía transita una proporción considerable de los hidrocarburos exportados desde Oriente Medio. Según declaraciones recogidas por Reuters de un estratega de ANZ, los flujos de petróleo a través de ese corredor se mantenían por debajo del 60 % de su capacidad habitual. La persistencia de estas restricciones demuestra que, aunque los mercados reaccionen favorablemente a las señales políticas, la normalización del suministro depende también de las condiciones de seguridad en las rutas marítimas.
En paralelo, las expectativas sobre las negociaciones entre Washington y Teherán mantienen la atención de los operadores financieros. Los esfuerzos diplomáticos, con la participación de Catar como mediador, buscan establecer condiciones que permitan avanzar hacia una salida al conflicto y recuperar la circulación marítima en la región. Sin embargo, las diferencias sobre las sanciones, las restricciones navales y el programa nuclear iraní continúan siendo obstáculos para alcanzar un entendimiento definitivo. Por ahora, el mercado sigue reaccionando a cada señal de acercamiento o escalada militar.
Aunque el WTI cerró la jornada con una recuperación moderada, los resultados acumulados reflejan la magnitud del ajuste registrado durante la semana. El crudo Brent, referencia internacional, también terminó en 98.32 dólares por barril, con una caída semanal cercana al 13 %. Los inversionistas mantienen bajo observación las decisiones de la Casa Blanca, la evolución de las negociaciones con Irán y la seguridad del transporte petrolero. La posibilidad de una reducción de las tensiones podría aliviar los precios internacionales, pero cualquier nuevo enfrentamiento amenaza con revertir esa tendencia y volver a encarecer la energía en los mercados mundiales.