El huracán Polo continúa debilitándose este martes 29 de septiembre después de completar un recorrido inusual sobre territorio mexicano, con dos impactos en tierra en menos de 24 horas. Tras atravesar Baja California Sur, el sistema ingresó por segunda ocasión al territorio continental, cerca de Guaymas, Sonora, y posteriormente perdió intensidad hasta convertirse en tormenta tropical mientras avanzaba hacia el interior del estado.
El primer impacto se produjo durante la madrugada en las inmediaciones de Las Barrancas, municipio de Comondú, Baja California Sur, donde Polo llegó como huracán categoría 2, con vientos máximos sostenidos de aproximadamente 175 kilómetros por hora y rachas de hasta 205 km/h. El gobernador Víctor Manuel Castro confirmó que los municipios de Comondú, Loreto y Mulegé registraron saldo blanco en cuanto a pérdidas humanas.
La fuerza del fenómeno sí dejó huellas visibles en las comunidades costeras. Reportes desde Baja California Sur documentaron calles inundadas, árboles derribados, postes y cableado eléctrico afectados, además de condiciones marítimas peligrosas. En Puerto San Carlos, las mareas y el oleaje obligaron a reforzar las medidas de protección y cientos de habitantes fueron trasladados a refugios antes del impacto.
El balance preliminar de Protección Civil federal indica que aproximadamente 700 personas fueron atendidas en refugios temporales durante la emergencia en Baja California Sur. Una vez que las condiciones lo permitieron, las autoridades comenzaron a preparar el retorno seguro de los habitantes a sus viviendas y la evaluación de los daños materiales provocados por el ciclón.
Uno de los principales impactos se registró en el suministro de electricidad. La Comisión Federal de Electricidad informó que, al corte de las 7:00 de la mañana, 21,050 usuarios habían resultado afectados en Comondú, Loreto y Mulegé, en Baja California Sur, además de Guaymas, Sonora. Para ese momento, 11,488 usuarios ya habían recuperado el servicio, mientras continuaban las labores para atender a los restantes.
La CFE identificó daños en 20 postes de media tensión, dos claros de media tensión, tres de baja tensión y 14 circuitos de media tensión. La empresa desplegó personal, grúas, vehículos y plantas de emergencia para acelerar la recuperación, aunque las reparaciones quedaron condicionadas a que existieran condiciones meteorológicas y de seguridad adecuadas para las cuadrillas.
Tras cruzar la península, Polo se desplazó sobre el Golfo de California y se dirigió hacia la costa sonorense. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos había previsto que el ciclón llegaría cerca de Guaymas con categoría 1; posteriormente, la Comisión Nacional del Agua confirmó su localización en tierra sobre Sonora y su progresivo debilitamiento.
En Guaymas y Empalme, el segundo impacto provocó nuevamente lluvias intensas, inundaciones y cortes de energía, mientras equipos de emergencia fueron desplegados para atender a la población. Medios mexicanos reportaron vehículos afectados, bardas derribadas y acumulaciones importantes de agua en distintos sectores, aunque las autoridades mantenían un balance preliminar sin personas lesionadas.
Con el debilitamiento de Polo, el principal peligro dejó de concentrarse exclusivamente en la fuerza de los vientos y pasó a ser la persistencia de las lluvias y el riesgo de inundaciones repentinas y deslaves. Antes del segundo impacto, el Centro Nacional de Huracanes advertía que sectores del sur y centro de Sonora podían recibir entre cuatro y seis pulgadas de lluvia, con acumulados aislados de hasta ocho pulgadas.
La respuesta mexicana se mantiene activa pese a la degradación del sistema. En Sonora fueron habilitados 144 albergues para atender a personas que necesitaran resguardo, mientras Protección Civil mantiene vigilancia en municipios afectados y recomienda a la población permanecer atenta a los avisos oficiales ante posibles inundaciones y corrientes peligrosas.
El impacto de Polo se suma a una temporada particularmente activa en el Pacífico mexicano, donde también se encuentra la tormenta tropical Rachel. Reuters reportó que Rachel se fortalecía frente a la costa suroccidental de México y podría alcanzar fuerza de huracán, aunque su trayectoria prevista permanecía paralela a la costa.
A esta hora, Polo ya no conserva la intensidad con la que llegó a Baja California Sur, pero sus efectos todavía no terminan: el sistema mantiene humedad suficiente para generar lluvias y riesgos hidrometeorológicos mientras avanza sobre el noroeste de México. El balance definitivo de daños dependerá de las evaluaciones que realizan las autoridades en Baja California Sur y Sonora durante las próximas horas.