TEGUCIGALPA, HONDURAS.— El presidente de la República, Nasry Asfura, sancionó este martes 29 de septiembre en Casa Presidencial la Ley de Energía Eléctrica, dando paso a la siguiente etapa del proceso para su entrada en vigencia. La normativa fue aprobada por el Congreso Nacional el pasado 31 de agosto con 78 votos y, según el Ejecutivo, tiene como propósito transformar y fortalecer el sistema eléctrico hondureño.
Uno de los cambios centrales contempla una nueva estructura para la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE). El modelo aprobado mantiene a la estatal como empresa matriz y establece la separación de las actividades de generación, transmisión y distribución mediante empresas subsidiarias, con autonomía administrativa, técnica, operativa y financiera.
La legislación también incorpora medidas que inciden directamente en los usuarios del servicio. Entre ellas figura el congelamiento temporal de la tarifa aplicada en el último recibo durante seis meses, con posibilidad de una prórroga por otro período de seis meses mediante decisión del Congreso; además, contempla disposiciones sobre subsidios, medición y tratamiento de determinadas deudas.
Otro componente de la reforma está relacionado con la contratación de energía y el combate a las pérdidas. El nuevo marco establece como regla general los procesos de licitación pública, contempla mecanismos como las subastas inversas y plantea medidas para enfrentar el hurto de energía y modernizar los sistemas de medición. La normativa también preserva los derechos laborales adquiridos de los trabajadores que sean trasladados a las nuevas estructuras empresariales.
La sanción presidencial se produjo después de varias semanas de revisión del texto aprobado por el Legislativo. El ministro de Comunicaciones, Héctor Ordóñez, había informado el 21 de septiembre que un equipo jurídico de Casa Presidencial analizaba las 97 páginas de la normativa antes de que el mandatario procediera con la sanción y su posterior envío para publicación en La Gaceta.
Con la sanción, el proceso entra ahora en una fase determinante: la publicación oficial y la implementación de las disposiciones previstas. La reforma mantiene el carácter público de la ENEE y establece cambios estructurales cuyo impacto dependerá de la ejecución de las nuevas empresas, los mecanismos de contratación, la reducción de pérdidas y las medidas destinadas a mejorar el funcionamiento del sistema eléctrico nacional.