TEGUCIGALPA.— Las primeras lluvias ya comienzan a aparecer en el radar meteorológico sobre Cortés, Atlántida, Colón, la zona oriental y sectores de Francisco Morazán, aunque por ahora las precipitaciones son débiles. Pompilio Pavón, pronosticador del Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (CENAOS), explicó que las condiciones tenderán a cambiar progresivamente durante esta semana.
Para este martes se espera la influencia de una vaguada en superficie, especialmente sobre sectores de Francisco Morazán, incluida la zona de Lepaterique, fenómeno que podría extender sus efectos hasta el miércoles. El pronóstico contempla chubascos débiles a moderados, con acumulados estimados de 10 a 20 milímetros, principalmente en Francisco Morazán, la zona sur, oriental, norte y occidental del territorio nacional.
La situación atmosférica podría volverse más activa el jueves, cuando una vaguada en altura, acompañada por convergencia de vientos y humedad, favorezca lluvias de mayor intensidad en buena parte del país. CENAOS prevé que Francisco Morazán y la región oriental registren acumulados de 10 a 20 milímetros, mientras que el norte y occidente también experimentarían precipitaciones y posibilidad de actividad eléctrica.
Hacia el fin de semana, el ingreso de una onda tropical de poca amplitud incrementaría nuevamente las posibilidades de lluvia. Los acumulados podrían ubicarse entre 10 y 20 milímetros y alcanzar máximos cercanos a 30 milímetros, especialmente en sectores de las regiones oriental, norte, occidental y central. Un patrón similar de ondas tropicales y vaguadas ha provocado lluvias y tormentas en Honduras durante las últimas semanas, aunque con distribución irregular.
La llegada de precipitaciones genera expectativas particularmente en Tegucigalpa, donde las reservas de agua continúan bajo fuerte presión. Un reporte reciente de UMAPS situó a La Concepción en 25.93 % y Los Laureles en 27.96 %, acercándose al umbral crítico del 25 %. Además, análisis recientes han documentado la marcada reducción del caudal del río Guacerique, una de las fuentes que alimentan Los Laureles, como consecuencia de la prolongada falta de lluvias.
El problema es que no cualquier lluvia garantiza la recuperación de las represas. A comienzos de septiembre, CENAOS explicó que los embalses de la capital necesitan precipitaciones superiores a 20 milímetros diarios durante al menos cinco días consecutivos en la Sierra de Lepaterique para comenzar a recuperar sus niveles de manera significativa. Por ello, los chubascos aislados previstos para los próximos días podrían representar un alivio temporal, pero no necesariamente una solución inmediata al déficit acumulado.
Ante este panorama, CENAOS mantiene el llamado a la población para racionalizar el consumo de agua y evitar el desperdicio, bajo el principio de que cada gota cuenta. La recomendación cobra especial relevancia mientras Tegucigalpa enfrenta uno de los escenarios hídricos más delicados de los últimos años y las autoridades evalúan medidas para sostener el abastecimiento.
Aunque el pronóstico ofrece una señal de esperanza con el retorno gradual de las lluvias, Honduras todavía necesita precipitaciones más constantes y bien distribuidas para recuperar sus fuentes de agua. En el Distrito Central, las autoridades ya han advertido que los niveles de los embalses podrían obligar a ampliar los períodos de racionamiento si no se registra una recuperación suficiente.