El presidente Donald Trump volvió a elevar el tono sobre el futuro de la guerra con Irán al plantear que Estados Unidos podría retirarse del país una vez concluido el conflicto, pero también contempló permanecer allí para beneficiarse de sus recursos energéticos. Durante su visita a Irlanda, el mandatario comparó esa posibilidad con el acuerdo petrolero alcanzado por Washington en Venezuela.
La declaración coloca nuevamente al petróleo y al estrecho de Ormuz en el centro de la crisis. Antes del conflicto, por esa vía marítima circulaba aproximadamente una quinta parte del crudo mundial, y las recientes interrupciones han provocado fuertes movimientos en los mercados energéticos. Reuters reportó este domingo que el Brent superó los 100 dólares por barril mientras aumentaban los riesgos para el suministro mundial.
Trump también sostuvo que la guerra podría concluir después de las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre y aseguró que Washington busca un acuerdo que considere favorable para sus intereses. Sin embargo, Teherán mantiene una posición distinta: el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, afirmó que cualquier entendimiento sobre Ormuz no implica automáticamente la reapertura del estrecho y que Irán exige el cumplimiento de compromisos estadounidenses previamente acordados.
El pulso diplomático tendrá otro escenario en Omán, donde estaba prevista una reunión entre Irán, Arabia Saudí, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos e Irak para discutir la seguridad y el futuro de la estratégica ruta marítima. No obstante, las conversaciones fueron posteriormente aplazadas ante la falta de consenso, complicando los esfuerzos regionales para establecer condiciones que permitan normalizar el tránsito por Ormuz.
La comparación con Venezuela tampoco es menor. Trump ha defendido públicamente el acuerdo petrolero alcanzado con Caracas, mientras la presidenta encargada Delcy Rodríguez ha respaldado el pacto y afirma que habrá elecciones cuando el país esté preparado. Sin embargo, ni Washington ni Rodríguez han establecido una fecha concreta para esos comicios, un punto que genera cuestionamientos entre sectores de la oposición venezolana.
Con el conflicto iraní todavía abierto, el futuro de Ormuz se ha convertido en una pieza clave tanto para la seguridad regional como para la economía mundial. Una prolongación de las restricciones al tránsito marítimo podría mantener la presión sobre los precios de los combustibles y profundizar las tensiones sobre el suministro energético. Mientras tanto, las declaraciones de Trump dejan abierta una interrogante de gran alcance: si Estados Unidos abandona Irán cuando termine la guerra o transforma su presencia militar en una estrategia de control sobre sus recursos petroleros.