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Petróleo supera los 100 dólares y reaviva el temor a una nueva ola de inflación mundial
La escalada del conflicto en Medio Oriente está golpeando nuevamente al mercado energético. El crudo Brent llegó a rozar los 110 dólares por barril y cerró la semana por encima de los US$104, mientras las interrupciones en rutas estratégicas elevan los costos de transporte y aumentan la presión sobre los bancos centrales.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 11/09/2026 21:59
Economía

La economía mundial vuelve a enfrentarse a un escenario de incertidumbre marcado por el petróleo. La intensificación del conflicto en Medio Oriente ha llevado nuevamente al crudo por encima de los 100 dólares por barril, una referencia que genera preocupación porque el encarecimiento de la energía suele trasladarse a combustibles, transporte, producción y finalmente a los precios que pagan los consumidores.

El mercado petrolero experimentó fuertes movimientos durante la semana. El Brent llegó a tocar aproximadamente 109.97 dólares por barril, antes de moderarse, mientras el West Texas Intermediate (WTI) también superó temporalmente los US$100. Al cierre del viernes, Reuters situó el Brent en 104.61 dólares y el WTI en 100.05 dólares, aunque ambos acumulaban ganancias semanales superiores al 8 %.

Detrás de esa volatilidad se encuentra una amenaza que va mucho más allá de las fronteras de Medio Oriente: la posibilidad de que las rutas utilizadas para transportar petróleo y otros productos energéticos permanezcan interrumpidas durante un período prolongado. El estrecho de Ormuz y el Bab el-Mandeb se han convertido en puntos especialmente sensibles para el comercio internacional.

La situación se agravó después de que Arabia Saudita anunciara el cierre, como medida de precaución, de su oleoducto Este-Oeste, tras un ataque con drones. La infraestructura constituye una vía fundamental para transportar crudo hacia el mar Rojo evitando el estrecho de Ormuz, por lo que su interrupción añade presión a un sistema energético ya afectado por la guerra.

A la crisis energética se suma el avance de los rebeldes hutíes respaldados por Irán en la costa del mar Rojo. Según Associated Press, los hutíes tomaron la ciudad portuaria de Mokha y la estratégica isla de Mayun, ubicada cerca del estrecho de Bab el-Mandeb, una de las principales vías marítimas entre el océano Índico y el Mediterráneo.

El impacto sobre el transporte internacional ya es visible. AP señala que el tránsito marítimo por el Bab el-Mandeb había disminuido alrededor de 60 % desde que comenzaron los ataques hutíes contra determinados barcos a finales de 2023. Las desviaciones hacia rutas más largas implican más combustible, mayores tiempos de navegación y un incremento de los costos logísticos.

La Agencia Internacional de Energía también elevó el nivel de alerta. Su estimación más reciente apunta a que la oferta mundial de petróleo podría disminuir en 5.7 millones de barriles diarios durante 2026, equivalente a alrededor del 6 %, debido a los conflictos y las interrupciones en el Golfo. La producción saudita, según el reporte citado por Reuters, habría caído a unos 6 millones de barriles diarios, su nivel más bajo en más de tres décadas.

Para los consumidores, el problema no termina en las estaciones de servicio. Un petróleo más caro aumenta los costos de movilización de mercancías, fabricación industrial, generación energética y transporte aéreo y marítimo. En Estados Unidos, por ejemplo, el precio del diésel ya superó los 6 dólares por galón, de acuerdo con Reuters, reflejando parte de la presión que está ejerciendo el mercado energético.

Estados Unidos ya muestra señales de una inflación más persistente. El índice de precios al consumidor aumentó 0.4 % en agosto, mientras la inflación interanual llegó a 3.4 %. El componente subyacente avanzó 0.3 % durante el mes, mientras la gasolina registró un incremento de 3.9 %, cifras que complican el escenario para la Reserva Federal.

El mercado financiero está reaccionando ante la posibilidad de que las autoridades monetarias tengan que mantener o incluso aumentar las tasas de interés para contener las presiones inflacionarias. Reuters reportó que los mercados llegaron a asignar alrededor de 85 % de probabilidad a un aumento de tasas de la Reserva Federal en su próxima reunión.

Europa enfrenta un dilema similar. El Banco Central Europeo elevó recientemente su tasa de referencia de 2.25 % a 2.5 %, mientras varios de sus responsables han abierto la puerta a nuevas alzas si los precios de la energía continúan aumentando. El problema es que una política monetaria más restrictiva puede contener la inflación, pero también enfriar el crecimiento económico.

Así, una guerra localizada se está transformando en un riesgo económico global: petróleo más caro, rutas comerciales más costosas, inflación persistente y mayores tasas de interés. Mientras no exista una estabilización duradera de las principales vías energéticas, los mercados seguirán atentos a cada ataque, interrupción o avance diplomático en Medio Oriente, porque cualquier nuevo sobresalto puede repercutir directamente en el bolsillo de consumidores y empresas alrededor del mundo.

 

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