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¡Milagro en Nepal! rescatan con vida a dos trabajadores tras diez días atrapados en un túnel
Sanjay Sah y Kabir Maharjan fueron encontrados vivos dentro del túnel del proyecto hidroeléctrico Trishuli 3A, nueve días después de quedar atrapados por las devastadoras inundaciones y deslizamientos del 26 de agosto. El hallazgo reavivó la esperanza de encontrar a más sobrevivientes, pues los trabajadores aseguraron haber escuchado a otras personas en el interior.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 04/09/2026 18:39 • Actualizado 04/09/2026 18:55
Mundo

Cuando las posibilidades de supervivencia parecían reducirse con cada hora, Nepal recibió este viernes una noticia que devolvió la esperanza a decenas de familias: dos trabajadores fueron extraídos con vida de un túnel hidroeléctrico después de permanecer atrapados durante nueve días. El rescate de Sanjay Sah y Kabir Maharjan ocurrió en el complejo Upper Trishuli 3A, una de las instalaciones golpeadas por la catástrofe que azotó el valle del río Trishuli. 

Los rescatistas localizaron a los dos hombres aproximadamente 170 metros dentro de la estructura subterránea, después de varios días de búsqueda entre toneladas de lodo, rocas y escombros. Sah, capataz mecánico, fue sacado primero; posteriormente los equipos lograron llegar hasta Maharjan, supervisor mecánico, en una operación conjunta en la que participaron efectivos del Ejército nepalí, la Policía y personal técnico. 

El estado de salud de ambos evidenció las durísimas condiciones que soportaron bajo tierra. Informes difundidos tras la extracción indicaron que Sah sufrió lesiones que no serían de gravedad, mientras Maharjan presentaba una condición más delicada y dificultades para mover las extremidades. Los dos fueron trasladados a un hospital militar en Katmandú para recibir atención médica especializada. 

La operación tomó un giro decisivo cuando los equipos de emergencia comenzaron a detectar señales procedentes del interior. Los rescatistas escucharon voces y consiguieron establecer una comunicación breve con las personas que permanecían atrapadas. Desde el exterior les gritaron que no tuvieran miedo y que estaban trabajando para sacarlos; desde el túnel llegó una respuesta que confirmó que había contacto humano. 

El testimonio de los dos sobrevivientes elevó inmediatamente las expectativas de los familiares. Según las autoridades, ambos indicaron que podría haber más personas con vida dentro del sistema de túneles, por lo que los equipos no suspendieron la operación después de completar el primer rescate. Técnicos de la Nepal Electricity Authority ingresaron posteriormente junto con soldados para ayudar a identificar posibles lugares donde permanecen trabajadores y empleados. 

En el proyecto Trishuli 3A se estimaba inicialmente que 42 trabajadores y empleados habían quedado atrapados, una cifra que convirtió al lugar en uno de los principales focos de la búsqueda. Tras la salida de Sah y Maharjan, las autoridades continúan intentando determinar el paradero de los demás y ya fue localizado al menos un cuerpo dentro del complejo. 

El drama de Trishuli 3A forma parte de una tragedia mucho mayor. Las inundaciones y deslizamientos provocados por el colapso glaciar del 26 de agosto golpearon con especial fuerza el corredor del río Trishuli y afectaron numerosos proyectos hidroeléctricos. Autoridades locales calculan que cerca de 900 personas continúan desaparecidas en 12 proyectos hidroeléctricos, mientras unas 500 podrían estar atrapadas en túneles. 

La infraestructura energética se convirtió así en uno de los escenarios más complejos de la emergencia. Los túneles, diseñados para operar instalaciones hidroeléctricas, quedaron parcialmente bloqueados por barro, agua y grandes cantidades de material desprendido. En Upper Trishuli 3A, los equipos tardaron varios días incluso en alcanzar las zonas donde sospechaban que podían encontrarse los trabajadores. 

El proyecto tiene además una importancia estratégica para Nepal. Upper Trishuli 3A posee una capacidad de generación de 60 megavatios y fue desarrollado por la estatal Nepal Electricity Authority, con construcción a cargo de China Gezhouba Group Company. La planta fue inaugurada en 2019 como parte de los esfuerzos de Nepal por aumentar su producción eléctrica y reducir su dependencia de las importaciones de energía. 

El desastre ha provocado una crisis de enormes dimensiones humanas y económicas. Las cifras de víctimas han aumentado a medida que los equipos logran acceder a regiones previamente aisladas, mientras miles de personas continúan desaparecidas. Reuters reportó este viernes que el daño a propiedades e infraestructura en Nepal se estima en alrededor de 2,560 millones de dólares, con importantes pérdidas previstas también para el sector hidroeléctrico. 

En medio de ese escenario, el rescate de los dos trabajadores representa mucho más que una operación exitosa: constituye una señal de que el tiempo no necesariamente ha cerrado todas las posibilidades de supervivencia bajo tierra. El Ejército, la Policía Armada, especialistas técnicos y trabajadores de la autoridad eléctrica mantienen las labores para avanzar hacia otros sectores del complejo, mientras familiares permanecen pendientes de cualquier nueva señal.

La historia de Sah y Maharjan ha transformado por unas horas el relato de una tragedia en una historia de esperanza. Nueve días de oscuridad, aislamiento y destrucción terminaron con dos hombres vivos fuera del túnel y con nuevas voces que podrían estar esperando ser alcanzadas. Para Nepal, el rescate no significa el final de la emergencia, sino una razón renovada para continuar excavando, buscando y tratando de devolver a más trabajadores a sus familias.

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