TEGUCIGALPA, HONDURAS.— La sequía que golpea a amplias zonas de Honduras ha obligado a las autoridades a replantear la respuesta y pasar de la asistencia temporal a una estrategia de mayor alcance. El presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, advirtió este viernes que las comunidades del Corredor Seco deben prepararse para enfrentar los efectos del fenómeno de El Niño durante los próximos años, con obras que permitan garantizar agua y sostener la producción agrícola.
La advertencia fue formulada durante una jornada de asistencia en San Francisco de Coray, Valle, donde más de 500 familias afectadas por la falta de lluvias recibieron ayuda humanitaria valorada, según las autoridades municipales, en 2.5 millones de lempiras. Zambrano sostuvo que el alimento permitirá atender las necesidades inmediatas, pero insistió en que el desafío es construir soluciones que reduzcan la vulnerabilidad de las comunidades ante nuevas temporadas secas.
La magnitud de la emergencia queda reflejada en las declaratorias oficiales. Desde el 18 de agosto, 75 municipios permanecen en alerta roja por sequía, mientras otros 71 están en alerta amarilla y 88 en alerta verde; en total, 234 de los 298 municipios del país se encuentran bajo algún nivel de alerta. La medida contempla acciones para atender a más de 134,000 familias y permanecerá vigente hasta el 16 de diciembre de 2026.
En el caso de Valle, los nueve municipios del departamento están entre las zonas afectadas por la emergencia. El territorio forma parte del denominado Corredor Seco centroamericano, donde la irregularidad de las precipitaciones representa una amenaza particularmente seria para familias cuya economía depende de la agricultura y la ganadería. Zambrano explicó que en comunidades como Coray la población cultiva tanto para garantizar su alimentación como para generar ingresos mediante la venta de sus cosechas.
El Gobierno anunció que la respuesta incluirá infraestructura para almacenar y aprovechar el agua. La Secretaría de Agricultura y Ganadería informó que se construyen reservorios con geomembrana y que se contemplan 180 millones de lempiras para perforación de pozos, bombas solares y sistemas de riego por goteo. Además, el Programa de Incentivo a la Producción dispone de 1,500 millones de lempiras para apoyar a unos 150,000 productores agrícolas, ganaderos y cafetaleros.
Otro componente será el fortalecimiento de las municipalidades mediante maquinaria pesada. De acuerdo con lo anunciado, retroexcavadoras, niveladoras, tractores de oruga y volquetas podrán utilizarse para mejorar caminos, atender zonas productivas y construir reservorios. La estrategia oficial establece además mecanismos de seguimiento mediante GPS para garantizar que los equipos sean utilizados en beneficio de las comunidades y no sean destinados al alquiler.
Para San Francisco de Coray también se plantea una intervención en infraestructura vial. Zambrano anunció que el 7 de septiembre el presidente Nasry Asfura y el ministro de Infraestructura y Transporte, Aníbal Ehrler, oficializarían la pavimentación de 2.5 kilómetros de carretera entre San Francisco de Coray y Nacaome. Paralelamente, la estrategia de seguridad hídrica ya contempla proyectos en el sur del país: la SAG mantiene procesos para rehabilitar la planta de tratamiento de agua potable de Nacaome dentro del Proyecto de Seguridad Hídrica del Corredor Seco.
El alcalde Jerson Paz pidió que la asistencia de emergencia evolucione hacia alternativas productivas sostenibles. El funcionario explicó que aproximadamente el 80 % de la economía local depende de la agricultura y la ganadería y llamó a los productores a realizar una siembra más razonada, tomando en cuenta las recomendaciones técnicas frente a las condiciones climáticas. La SAG, por su parte, ha señalado que trabaja en variedades agrícolas tolerantes a la sequía y de ciclo corto, especialmente de maíz y frijol adaptadas al Corredor Seco.
El reto, por tanto, no termina con la distribución de alimentos. Zambrano aseguró que San Francisco de Coray no está solo y defendió la coordinación entre Gobierno, Congreso y municipalidad para enfrentar la emergencia. Mientras las autoridades preparan obras de captación y almacenamiento de agua, el sector agrícola deberá ajustar sus calendarios y métodos de cultivo a un escenario climático cada vez más exigente, con la meta de proteger la producción y evitar que la próxima sequía vuelva a colocar en riesgo la alimentación de miles de familias.