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Tragedia en Nepal: Inundaciones repentinas dejan al menos 157 muertos y cientos de desaparecidos
Una avalancha de hielo, rocas y sedimentos desencadenó una devastadora crecida en la frontera entre Nepal y el Tíbet. Al cierre de la noche de este miércoles 26 de agosto, las autoridades reportaban al menos 157 fallecidos en Nepal y cientos de desaparecidos, mientras equipos de rescate trabajan entre carreteras destruidas, puentes colapsados y comunidades arrasadas.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 26/08/2026 18:44
Mundo

Katmandú, Nepal.— Nepal enfrenta una de las emergencias naturales más graves de los últimos años después de que una enorme masa de hielo, rocas y sedimentos se precipitara sobre un valle del distrito de Rasuwa, provocando una inundación repentina que arrasó viviendas, carreteras e infraestructura. El desastre alcanzó especialmente las localidades de Syapru Besi y Timure, cerca de la frontera con China, y dejó un saldo provisional de al menos 157 muertos en territorio nepalí, según el balance difundido este miércoles.

La tragedia se extendió además hacia el lado tibetano de la frontera. En el condado chino de Gyirong, las autoridades confirmaron tres fallecidos y reportaron 265 personas desaparecidas, elevando a por lo menos 160 las víctimas mortales conocidas entre Nepal y China. La magnitud de la emergencia continúa siendo incierta debido a que numerosas zonas permanecen aisladas y las labores de búsqueda se desarrollan en condiciones extremadamente difíciles.

Uno de los mayores temores se concentra en el número de personas que siguen sin ser localizadas. Las autoridades nepalíes han informado que más de 400 personas permanecen desaparecidas, entre ellas numerosos extranjeros que se encontraban en la región por actividades turísticas o peregrinaciones. El Nepal Tourism Board reportó que la lista incluye ciudadanos de India, Ucrania, Reino Unido, Corea del Sur, Estados Unidos, Australia, Canadá y otros países.

La zona afectada tiene especial importancia turística y religiosa porque constituye una de las rutas utilizadas por viajeros y peregrinos que se dirigen hacia el área del monte Kailash, en el Tíbet. La emergencia ocurrió además durante un período de gran movilidad asociado a festividades religiosas, aumentando el número de personas que se encontraban en las montañas cuando la corriente de agua y escombros avanzó súbitamente por los cauces.

La explicación preliminar apunta a un fenómeno de gran violencia en el ambiente glaciar del Himalaya. Imágenes satelitales analizadas por expertos muestran que una sección de un glaciar, situada aproximadamente a 5.200 metros de altura, habría colapsado y caído hacia un valle situado más de 1.200 metros abajo, generando una gigantesca descarga de hielo, rocas y agua. La masa de sedimentos habría provocado un incremento de hasta nueve metros en el nivel del río Trishuli en apenas media hora.

Para las brigadas de emergencia, el escenario sigue siendo extremadamente complicado. Más de 3.300 efectivos han sido movilizados para las operaciones de búsqueda y rescate, pero los deslizamientos, el lodo, los caminos destruidos y las condiciones montañosas dificultan el acceso. Al menos 19 puentes y unos 40 kilómetros de carreteras resultaron destruidos o severamente afectados, mientras varias instalaciones hidroeléctricas y comunidades quedaron dañadas.

La destrucción de las vías de comunicación representa uno de los principales obstáculos para llegar hasta los sobrevivientes. Los helicópteros han encontrado dificultades para aterrizar en algunos sectores debido al terreno y las condiciones meteorológicas, mientras los rescatistas avanzan por zonas cubiertas de barro y escombros. Las autoridades también mantienen la vigilancia ante la posibilidad de nuevas crecidas provocadas por bloqueos naturales de los ríos.

El desastre vuelve a poner bajo la lupa la vulnerabilidad de las comunidades del Himalaya frente a los fenómenos extremos. Nepal es un país especialmente expuesto a inundaciones y deslizamientos durante la temporada de monzones debido a su compleja geografía montañosa. Los antecedentes recientes muestran que las lluvias extremas y los deslizamientos han causado importantes pérdidas humanas y materiales, particularmente en corredores donde carreteras y asentamientos se encuentran próximos a ríos y laderas inestables.

Los expertos también analizan la posible relación entre el calentamiento de la región y el comportamiento de los glaciares. Reuters informó que especialistas consideran que las temperaturas elevadas pueden haber acelerado el derretimiento de nieve y hielo, aunque todavía se investiga qué factores desencadenaron exactamente el colapso. Nepal ha perdido una parte significativa de su hielo glaciar en las últimas décadas y los científicos advierten que el calentamiento puede aumentar los riesgos asociados con este tipo de fenómenos.

Mientras avanzan las labores de emergencia, gobiernos extranjeros buscan determinar el paradero de sus ciudadanos. Estados Unidos, India, Reino Unido, Corea del Sur, Australia y otros países siguen los reportes sobre desaparecidos, mientras las autoridades nepalíes mantienen activados los mecanismos de búsqueda y asistencia. El Gobierno británico, por ejemplo, recomendó a quienes se encuentren en la región mantenerse atentos a las instrucciones de las autoridades y habilitó líneas de asistencia para personas afectadas.

La emergencia también ha provocado preocupación por el impacto sobre el turismo y el transporte fronterizo entre Nepal y China. El corredor afectado constituye una conexión estratégica con el Tíbet y, además de viajeros, en la zona operan trabajadores vinculados a proyectos de infraestructura e hidroenergía. La destrucción de carreteras y puentes podría complicar durante días el acceso a comunidades aisladas y retrasar la recuperación de los servicios básicos.

Al cierre de la noche de este miércoles 26 de agosto de 2026, Nepal continúa en una carrera contra el tiempo para localizar a los desaparecidos y rescatar a quienes permanecen aislados. El número de víctimas podría aumentar a medida que los equipos logren ingresar a las áreas más golpeadas. La prioridad inmediata es encontrar sobrevivientes, restablecer las comunicaciones y garantizar asistencia a las comunidades afectadas, mientras continúa la evaluación de una tragedia cuya dimensión total todavía no ha podido ser establecida.

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