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EE. UU. lanza la “Operación Paria Económico” para aislar a Irán y amenaza con sanciones secundarias
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció este lunes una nueva ofensiva económica contra Irán destinada a cortar sus principales fuentes de ingresos y redes internacionales de financiamiento. Washington sancionó a más de 60 personas, empresas y buques y advirtió a terceros países que podrían enfrentar medidas si mantienen negocios con Teherán.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 24/08/2026 21:15
Mundo

WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS.— La Administración de Donald Trump elevó este lunes la presión económica sobre Irán con el lanzamiento de la “Operación Paria Económico”, una campaña que el Departamento del Tesoro describe como una ofensiva de alcance gubernamental para aislar al régimen iraní de sus principales conexiones financieras y comerciales. Scott Bessent afirmó que el objetivo es desmantelar las redes que permiten a Teherán obtener ingresos y evadir las sanciones estadounidenses.

El nuevo mecanismo no se limita a empresas iraníes. Bessent advirtió que Washington también perseguirá a intermediarios, facilitadores y compañías extranjeras que ayuden a mantener los canales económicos de Teherán. La amenaza central son las sanciones secundarias, mediante las cuales Estados Unidos puede castigar a actores de terceros países que continúen realizando determinadas operaciones con Irán.

La estrategia se concentrará inicialmente en cinco sectores considerados esenciales para la economía iraní: activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. De acuerdo con el Tesoro, estas áreas son utilizadas para facilitar el acceso a recursos, mover capitales, adquirir tecnología y mantener las operaciones comerciales pese al régimen de sanciones.

Como parte de la primera fase, Washington anunció medidas contra más de 60 individuos, entidades y embarcaciones vinculados, según las autoridades estadounidenses, con la generación de ingresos petroleros, adquisición ilícita de tecnología nuclear y de misiles y operaciones cibernéticas. Las designaciones alcanzan redes internacionales ubicadas en diferentes jurisdicciones, lo que evidencia el intento estadounidense de perseguir las rutas utilizadas para eludir las restricciones.

La Casa Blanca también busca convertir la presión financiera en una herramienta diplomática. Bessent informó que funcionarios del Tesoro, del Departamento de Estado y de las Fuerzas Armadas están dialogando con gobiernos extranjeros para exigir medidas concretas contra las actividades identificadas por Washington. El secretario sostuvo que cada país tendrá un plazo para actuar y que, de no hacerlo, Estados Unidos procederá unilateralmente.

El anuncio representa una intensificación de una política que Washington viene aplicando durante meses. En mayo, el Tesoro ya había impuesto sanciones contra más de 50 compañías, personas y buques señalados de generar miles de millones de dólares en ingresos para el régimen iraní. Ahora, la administración Trump pretende ampliar ese mecanismo hacia los actores extranjeros que mantienen abiertas las rutas comerciales y financieras de Teherán.

La ofensiva llega cuando el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán se acerca a su sexto mes y las negociaciones para alcanzar un acuerdo definitivo permanecen estancadas. El enfrentamiento comenzó en febrero de 2026 y, aunque posteriormente se establecieron mecanismos de cese de hostilidades, continúan las tensiones relacionadas con el programa nuclear iraní, las sanciones y el estratégico estrecho de Ormuz.

Irán, por su parte, ha rechazado las presiones estadounidenses y ha advertido a otros gobiernos que involucrarse en la denominada guerra económica tendría consecuencias. La disputa coloca nuevamente al estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del planeta, en el centro de la confrontación: cualquier interrupción prolongada del tráfico marítimo puede repercutir sobre los mercados internacionales de petróleo y elevar los costos energéticos. Analistas consideran que el éxito de la nueva estrategia dependerá en buena medida de cuánto apoyo internacional consiga Washington y de la capacidad de Teherán para mantener sus redes comerciales alternativas. 

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