TEGUCIGALPA, HONDURAS.— El Gobierno de Honduras intensificó las jornadas de coordinación entre distintas instituciones del Estado antes de participar en la tercera reunión de la Comisión Ejecutiva del Proyecto de Integración y Desarrollo de Mesoamérica, prevista para este martes 25 de agosto de 2026, en modalidad virtual. El objetivo es llegar al encuentro regional con una posición nacional articulada y propuestas concretas en áreas sociales prioritarias.
Las sesiones de preparación han sido encabezadas por el Designado Presidencial y comisionado presidencial para el Proyecto Mesoamérica, Carlos Flores Guifarro, junto con Wendy Gómez, encargada de la cartera multilateral de la Cancillería, además de equipos técnicos y representantes de las instituciones involucradas. La coordinación busca vincular las necesidades nacionales con las prioridades de cooperación e integración regional.
El proceso adquiere especial relevancia por la participación de Honduras en un mecanismo que reúne a Belice, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y República Dominicana. El Proyecto Mesoamérica funciona como una plataforma de cooperación e integración destinada a impulsar iniciativas conjuntas de desarrollo social y económico.
Salud, una de las prioridades
Uno de los principales bloques examinados por la delegación hondureña corresponde al sector salud. En las reuniones participaron la directora general de la Secretaría de Salud, Elvia Ardón, y técnicos del Despacho del Designado Presidencial, quienes revisaron asuntos relacionados con vigilancia epidemiológica, tratamiento de enfermedades transmisibles, regulación farmacéutica y prevención.
Entre los puntos señalados se encuentra el comportamiento de la malaria, cuyos casos han sido vinculados por las autoridades a distintos factores, entre ellos la movilidad de personas. La vigilancia epidemiológica constituye precisamente uno de los componentes históricos de la cooperación sanitaria mesoamericana, que contempla áreas como malaria, dengue, vacunación, nutrición, salud materna y atención primaria.
La delegación también revisó los protocolos utilizados para tratar la malaria, incluida la estrategia de dosis única mencionada en las sesiones nacionales, ante las dificultades registradas con el abandono de tratamientos. En el caso de infecciones causadas por Plasmodium vivax, la prevención de recaídas requiere además medidas específicas de seguimiento y tratamiento, por lo que la estrategia sanitaria deberá mantenerse dentro de los protocolos técnicos correspondientes.
La agenda sanitaria hondureña no se limita a la malaria. También contempla la atención de enfermedades como VIH y tuberculosis, así como la necesidad de fortalecer la prevención y el control de padecimientos transmisibles mediante cooperación regional. El Proyecto Mesoamérica cuenta desde hace años con un Sistema Mesoamericano de Salud Pública que busca precisamente coordinar capacidades, conocimientos y recursos entre los países participantes.
Otro aspecto discutido fue la comercialización de medicamentos sin receta y el riesgo de que esta práctica favorezca la automedicación y contribuya al uso inadecuado de fármacos. La posición hondureña incorpora, además, acciones preventivas relacionadas con enfermedades transmitidas por mosquitos, con apoyo de iniciativas de cooperación y campañas orientadas al control de vectores.
Vivienda y asentamientos humanos
El segundo gran componente de las reuniones interinstitucionales estuvo relacionado con vivienda y asentamientos humanos. En este espacio intervino Lisbel Álvarez, especialista en estrategia operativa de la Secretaría de Vivienda y Asentamientos Humanos, quien presentó diagnósticos, sectores prioritarios y alternativas para ampliar el acceso de las familias a una vivienda adecuada.
La planificación diferencia entre el déficit cuantitativo, relacionado con la falta de viviendas, y el cualitativo, asociado con hogares que presentan condiciones deficientes. Bajo esa clasificación se plantea concentrar esfuerzos en sectores vulnerables del Litoral Atlántico, el Valle de Sula y comunidades rurales, especialmente entre familias cuyos ingresos se encuentran por debajo de tres salarios mínimos.
La propuesta también incorpora criterios de inclusión social para atender las condiciones particulares de personas con discapacidad, mujeres, pueblos y comunidades étnicas, además de contemplar mecanismos de atención temporal digna para población migrante. La intención es que la política habitacional no se limite a construir viviendas, sino que considere las características sociales y territoriales de quienes requieren soluciones habitacionales.
En materia financiera, las autoridades estudian instrumentos como el alquiler con opción a compra, esquemas de financiamiento de largo plazo y subsidios focalizados. También se plantean alianzas con BANHPROVI y el respaldo del RAP para ampliar las posibilidades de acceso a crédito, especialmente para sectores que tradicionalmente encuentran dificultades para incorporarse al sistema financiero formal.
Uno de los retos identificados está relacionado con los trabajadores del sector informal, estimados en alrededor de 400 mil personas dentro de la población objetivo señalada durante las sesiones. Para este segmento se busca facilitar el primer desembolso y desarrollar mecanismos de acceso escalonado que permitan avanzar hacia la adquisición de una vivienda propia.
La propuesta incluye además una ventanilla única que permita articular trámites municipales, estudios de suelo y otros procedimientos vinculados con la construcción. La reducción de los costos y tiempos administrativos, identificados como un obstáculo para las familias y desarrolladores, aparece así como otro componente de la estrategia habitacional.
La discusión hondureña se conecta con la experiencia acumulada del Proyecto Mesoamérica en materia de vivienda social. El mecanismo regional ha promovido anteriormente cooperación técnica y productos financieros destinados a facilitar créditos de largo plazo y soluciones habitacionales en Centroamérica, incluida Honduras.
El encuentro del 25 de agosto también tendrá como telón de fondo la evolución reciente del Proyecto Mesoamérica. Durante el primer semestre de 2026, Honduras ejerció la Presidencia Pro Tempore y trabajó en prioridades como gestión del riesgo, energía, medio ambiente, ciberseguridad y articulación empresarial. Posteriormente, Nicaragua asumió la conducción del mecanismo para el segundo semestre.
Con la preparación de esta nueva reunión, el Gobierno hondureño pretende presentar una agenda que combine las necesidades internas con los mecanismos regionales de cooperación. La apuesta es que las discusiones sobre salud y vivienda se traduzcan en proyectos, asistencia técnica, financiamiento y acciones coordinadas que tengan impacto directo en las poblaciones más vulnerables.
La tercera reunión de la Comisión Ejecutiva será, por tanto, un nuevo espacio para que Honduras exponga sus prioridades y busque respaldo regional a sus propuestas. La estrategia oficial apunta a fortalecer la cooperación entre instituciones nacionales y organismos mesoamericanos, bajo una visión de desarrollo social, inclusión, sostenibilidad y mejores condiciones de vida para la población.