TEGUCIGALPA, Honduras.— La crisis hídrica que atraviesa Honduras exige, según el alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya, una respuesta coordinada entre todos los niveles del Estado para evitar que la escasez de agua termine profundizando el deterioro de la producción de alimentos y las condiciones de vida de miles de familias.
Durante su participación este miércoles en el I Congreso por la Seguridad Alimentaria de los Pueblos, celebrado en el Congreso Nacional, Zelaya planteó la necesidad de redoblar las acciones frente al nuevo escenario generado por la declaratoria de alerta roja en 75 municipios del país.
El encuentro reunió a alcaldes, funcionarios gubernamentales, representantes de organismos internacionales, sectores productivos y miembros de la empresa privada para analizar alternativas frente a los efectos de la sequía y construir una respuesta conjunta. (hondudiario.com)
Zelaya advirtió que la dimensión del problema ya no puede medirse únicamente por la disponibilidad de agua para consumo humano. A su juicio, el déficit de lluvias está afectando la producción agropecuaria y amenaza con provocar mayores dificultades para garantizar alimentos, particularmente en comunidades donde las familias dependen de la agricultura y la ganadería.
La Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco) declaró alerta roja en 75 municipios, amarilla en otros 71 y verde en 88, todas por tiempo indefinido. La decisión se fundamenta en las condiciones de sequía meteorológica asociadas al fenómeno de El Niño y afecta especialmente al llamado Corredor Seco hondureño.
El alcalde capitalino puso como ejemplo la situación que enfrentan algunos productores ganaderos, donde la falta de agua y alimento comienza a comprometer la supervivencia de los animales. Por ello, consideró indispensable establecer mecanismos de cooperación entre las alcaldías, el Ejecutivo y el Legislativo para atender de manera urgente a las comunidades más golpeadas.
La emergencia también tiene una dimensión urbana. En el Distrito Central, la Alcaldía ha recurrido a la distribución de agua mediante cisternas y otras medidas para reducir los efectos del racionamiento. La administración municipal informó que ya había distribuido más de cinco millones de galones de agua gratuitamente a sectores afectados.
La situación de las fuentes que abastecen a Tegucigalpa continúa siendo un motivo de preocupación. Reportes recientes sitúan a las represas La Concepción y Los Laureles en niveles reducidos, mientras la Alcaldía mantiene medidas de distribución, reparación de fugas y búsqueda de nuevas fuentes mediante pozos.
El Gobierno, entretanto, anunció medidas adicionales para atender a los municipios afectados. El ministro de Finanzas, Emilio Hernández Hércules, informó que se adelantaron transferencias para las 75 municipalidades en alerta roja y que se creó un Comité Técnico Interinstitucional de Gestión de la Sequía, además de un plan integral con una duración inicial de 120 días.
La respuesta también contempla maquinaria para obras de cosecha de agua y construcción de reservorios. Finanzas informó que la entrega comenzará este viernes 21 de agosto en 25 municipios priorizados, con equipos que podrán utilizarse además para trabajos de mantenimiento de la red vial no pavimentada.
La preocupación por la seguridad alimentaria ha llevado incluso a buscar apoyo internacional. Naciones Unidas anunció este miércoles 20 millones de dólares adicionales para ayudar a Honduras a enfrentar la emergencia, con lo que los recursos movilizados por el organismo para responder a la crisis climática ascienden a unos 86 millones de dólares.
Para Zelaya, el desafío inmediato consiste en evitar que la sequía avance hacia una crisis mayor. Su llamado se suma a las voces de autoridades municipales y sectores productivos que demandan acciones conjuntas para garantizar agua, proteger al ganado, sostener la producción agrícola y asegurar alimentos para las familias mientras persistan las condiciones climáticas adversas.