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Israel condiciona su retirada del sur del Líbano al desarme de Hezbolá
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó que las tropas de su país no abandonarán el sur del Líbano hasta que Hezbolá sea desarmado. La postura introduce nuevas tensiones en la aplicación del acuerdo de seguridad impulsado por Estados Unidos y genera fricciones con Washington, mientras Beirut y el grupo chií mantienen posiciones diferentes sobre el proceso.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 13/08/2026 15:52
Mundo

La retirada de las fuerzas israelíes del sur del Líbano vuelve a quedar condicionada al futuro del arsenal de Hezbolá. El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, aseguró este jueves que las tropas permanecerán en la zona hasta que el grupo respaldado por Irán sea desarmado, una posición que modifica el tono de declaraciones anteriores y amenaza con complicar las negociaciones. 

Las declaraciones de Katz se producen después de que Estados Unidos expresara su rechazo a una eventual presencia militar israelí permanente en territorio libanés. Washington ha insistido en la necesidad de cumplir el marco negociado entre Israel y Líbano, que contempla una retirada israelí vinculada a avances verificables en el desarme de las organizaciones armadas no estatales. 

El origen de la disputa se encuentra en el acuerdo alcanzado el pasado 26 de junio, bajo mediación estadounidense. Ese entendimiento establece una retirada progresiva de las fuerzas israelíes del sur del Líbano a medida que se produzca el desarme de Hezbolá y el Ejército libanés asuma el control efectivo del territorio.

Para Israel, sin embargo, la cuestión central es la seguridad de sus comunidades del norte. Katz sostiene que la permanencia militar en determinadas posiciones constituye una medida necesaria mientras persista la amenaza de Hezbolá y no exista certeza sobre la eliminación de su capacidad armada en las áreas próximas a la frontera.

El problema es que Hezbolá rechaza entregar sus armas antes de una retirada israelí. El grupo considera que cualquier proceso de desarme debe producirse después del retiro de las fuerzas israelíes, mientras Israel mantiene exactamente la posición contraria. Esa contradicción deja sobre la mesa un bloqueo político difícil de resolver. 

La negociación tampoco se limita a decidir quién se retira primero. Uno de los puntos más delicados es establecer quién verificará que Hezbolá haya entregado o desmantelado efectivamente su armamento y sus estructuras militares. En las últimas semanas se han analizado mecanismos internacionales para supervisar ese proceso. 

Entre los países considerados para participar en un eventual mecanismo de verificación aparecen Reino Unido, Italia, Suiza e Indonesia, de acuerdo con fuentes citadas por Reuters. No obstante, el panorama sigue abierto: un funcionario libanés negó este jueves que Beirut haya aceptado formalmente esa lista y señaló que las conversaciones con Washington continúan. 

El desacuerdo sobre la verificación refleja la complejidad del proceso. Israel quiere garantías de que el desarme sea real y comprobable, mientras el Líbano busca preservar su soberanía y evitar que la presencia de fuerzas extranjeras genere una nueva fuente de tensión dentro del país.

La posición israelí también coincide con una preocupación de fondo: el Ejército de Líbano ha avanzado en la ampliación de su control territorial, pero Israel considera insuficientes algunos de los esfuerzos realizados para neutralizar las capacidades militares de Hezbolá. Ya en enero, el Ejército libanés había declarado haber alcanzado el control operativo del sur, mientras Israel cuestionó la magnitud del desarme conseguido. 

Mientras continúan las negociaciones, la situación sobre el terreno permanece delicada. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, acusó este jueves a Israel de violar el derecho internacional mediante ataques en el sur del país y rechazó las afirmaciones israelíes de que determinadas localidades destruidas constituían objetivos militares. 

El factor estadounidense será determinante para evitar que el desacuerdo termine provocando una nueva escalada. Washington ha dejado claro que no respalda una presencia militar israelí permanente en territorio libanés, pero al mismo tiempo mantiene como objetivo que Hezbolá sea desarmado y que el Ejército libanés tenga el monopolio de las armas. 

Por ahora, el escenario es de estancamiento condicionado: Israel exige el desarme de Hezbolá como requisito para retirarse; Hezbolá rechaza desarmarse mientras continúe la presencia israelí; y el Gobierno libanés intenta avanzar con el respaldo de Estados Unidos. La resolución de ese círculo será clave para determinar si el sur del Líbano entra en una etapa de estabilidad o vuelve a convertirse en un nuevo foco de confrontación regional.

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