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Colombia enfrenta una noche crítica tras el terremoto de 7,4; más de 250 muertos y miles de desaparecidos
La emergencia provocada por el terremoto de magnitud 7,4 que golpeó el occidente de Colombia el lunes se ha transformado en una carrera contra el tiempo. Los reportes internacionales más recientes sitúan el número de fallecidos en al menos 254, mientras que más de 2.700 personas aparecen reportadas como desaparecidas. Cali y Pereira concentran una parte importante de las víctimas y de las operaciones de rescate, mientras comunidades de Chocó continúan enfrentando problemas de comunicación, energía y acceso.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 11/08/2026 19:52
Mundo

Colombia entra en su segunda noche de emergencia con un panorama considerablemente más grave que el conocido durante las primeras horas posteriores al terremoto. El balance que inicialmente hablaba de decenas de muertos fue creciendo rápidamente conforme los equipos de rescate lograron ingresar a zonas que permanecían aisladas o bloqueadas por los escombros. La agencia Reuters reporta este martes 254 fallecidos, con 101 víctimas mortales en Pereira y 95 en Cali, aunque advierte que la cifra continúa evolucionando.

La cifra de 254 muertos debe manejarse todavía con cautela periodística porque existe una diferencia entre los balances consolidados por las autoridades nacionales y los conteos realizados en las ciudades afectadas. Reuters señala que el Gobierno colombiano no había emitido un nuevo consolidado nacional al momento de su más reciente despacho, mientras los reportes provenientes de las zonas afectadas elevaban el número de víctimas.

El dato que probablemente más preocupa a los organismos de socorro es el de los desaparecidos. Más de 2.700 personas han sido reportadas como desaparecidas, según reportes citados por Associated Press y Al Jazeera. Esta cifra no significa necesariamente que todas esas personas estén atrapadas bajo los edificios, ya que incluye personas cuyo paradero aún no ha podido ser confirmado por sus familiares.

La dimensión de la tragedia explica por qué las autoridades mantienen operaciones de búsqueda durante la noche. Cada edificio derrumbado se convierte en un posible escenario de supervivencia y los equipos especializados trabajan con perros, maquinaria pesada, drones y equipos de escucha, pero también con métodos manuales para evitar provocar nuevos desprendimientos sobre personas que pudieran permanecer con vida.

Uno de los elementos más dramáticos de esta segunda jornada ha sido precisamente la aparición de sobrevivientes después de muchas horas bajo los escombros. En Cali, equipos de rescate lograron sacar con vida a personas que habían quedado atrapadas, demostrando que todavía existe una posibilidad real de encontrar sobrevivientes incluso después de transcurridas más de 24 horas. El diario local El País informó del rescate de una mujer de 31 años que permaneció atrapada durante más de un día.

Cali se encuentra entre las ciudades que concentran la mayor atención nacional. La capital del Valle del Cauca sufrió daños estructurales, derrumbes y afectaciones en diferentes sectores, mientras los organismos de emergencia mantienen operaciones en edificaciones donde existe la posibilidad de encontrar personas atrapadas. Reuters confirmó que Cali figura entre las ciudades con mayor número de víctimas.

La situación en Cali se complicó además por el riesgo de que edificios aparentemente en pie puedan colapsar posteriormente. Las autoridades han ordenado evacuaciones preventivas en algunas estructuras consideradas inestables, mientras técnicos realizan inspecciones para determinar cuáles pueden ser habitadas y cuáles representan un peligro para sus ocupantes. El País reporta que ya existen edificios evacuados por riesgo estructural.

Durante esta noche también se mantiene el toque de queda en Cali, una medida adoptada por las autoridades locales dentro de la emergencia. La restricción busca reducir los desplazamientos innecesarios, facilitar el trabajo de los equipos de socorro y disminuir riesgos de seguridad en zonas afectadas. El diario El País confirma que la medida fue decretada nuevamente para la noche del martes.

Los daños no se limitan a Cali. El terremoto golpeó una extensa zona del occidente colombiano y afectó especialmente al Eje Cafetero, Chocó y Valle del Cauca. Pereira aparece como uno de los puntos más devastados y, de acuerdo con el balance citado por Reuters, acumula 101 fallecidos, una de las cifras municipales más elevadas de la tragedia.

Pereira enfrenta además una enorme presión sobre sus servicios de emergencia. Edificios residenciales, viviendas, centros educativos y establecimientos de salud resultaron afectados. Reuters describe escenas de equipos trabajando con excavadoras, grúas, cadenas humanas y hasta con las manos para retirar bloques de concreto.

El epicentro del terremoto no estuvo en Cali. El movimiento tuvo su origen cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, aproximadamente a las 7:34 de la mañana del lunes 10 de agosto. Los primeros reportes fueron modificándose hasta establecer la magnitud en 7,4. La profundidad fue considerable, alrededor de 80 kilómetros según reportes iniciales, aunque diferentes agencias manejaron estimaciones distintas.

La profundidad del terremoto ayuda a explicar por qué sus ondas pudieron sentirse en una enorme extensión territorial. El movimiento fue percibido en numerosas ciudades colombianas y alcanzó incluso países vecinos. La energía liberada se propagó por una amplia región, afectando edificaciones situadas a considerable distancia del epicentro.

Chocó, pese a ser el departamento donde se ubicó el epicentro, representa uno de los grandes desafíos logísticos de esta emergencia. Algunas comunidades indígenas y rurales cercanas al área epicentral permanecen sin electricidad y con problemas para acceder a servicios básicos. Reuters señala que las dificultades de comunicación y transporte están obstaculizando la evaluación completa de los daños.

Esta situación genera un problema adicional: el verdadero número de víctimas podría aumentar. Mientras no se pueda acceder a todas las comunidades aisladas y mientras continúen las labores de remoción de escombros, cualquier balance debe considerarse provisional. Al Jazeera también advierte que el número de fallecidos puede seguir creciendo conforme los equipos ingresen a zonas todavía inaccesibles.

Los daños materiales también son enormes. Associated Press reportó aproximadamente 1.600 edificios afectados o colapsados en las zonas golpeadas. El número incluye estructuras residenciales, comerciales y públicas, aunque la evaluación definitiva todavía está en desarrollo.

En Cali, la infraestructura hospitalaria también recibió un fuerte impacto. El diario El País reporta que el Hospital Universitario del Valle perdió alrededor del 40 % de su infraestructura y continúa prestando atención bajo un plan de contingencia. Esto representa un desafío crítico porque precisamente durante una emergencia sísmica los hospitales necesitan funcionar a máxima capacidad.

La presión sobre los hospitales no proviene únicamente de los heridos directamente afectados por los derrumbes. También se atienden personas con fracturas, traumatismos, heridas producidas por vidrios y objetos que cayeron durante el movimiento, además de pacientes que requieren atención por crisis nerviosas, descompensaciones y otros efectos derivados de la emergencia.

Los reportes sobre heridos han variado considerablemente durante las últimas horas. Los primeros balances internacionales hablaban de decenas de lesionados, mientras informes posteriores situaron el número en cientos de personas heridas. Algunas publicaciones han manejado cifras superiores, pero en este momento no considero responsable presentar un número único como definitivo mientras continúa la consolidación oficial.

La misma cautela debe aplicarse a los desaparecidos. Los más de 2.700 reportados constituyen una alerta extraordinaria, pero no equivalen automáticamente a 2.700 personas sepultadas. En una catástrofe de esta magnitud pueden existir personas incomunicadas, ciudadanos que abandonaron sus viviendas sin informar a familiares o registros duplicados.

El terremoto también ha provocado una crisis de servicios básicos. Reuters informó que este martes todavía había zonas sin gas, agua y electricidad, especialmente en Chocó, mientras algunas carreteras permanecían cerradas o con dificultades de tránsito.

La interrupción de las comunicaciones es particularmente peligrosa porque dificulta establecer cuántas personas necesitan ayuda. En las zonas rurales y selváticas del Chocó, la combinación de carreteras afectadas, comunidades dispersas y problemas de electricidad y telecomunicaciones convierte la evaluación de daños en una tarea mucho más lenta que en las grandes ciudades.

La emergencia también ha obligado a modificar operaciones de transporte. Reuters reportó que tres aeropuertos permanecían cerrados el martes por la tarde, mientras diferentes corredores terrestres continuaban afectados. Esta situación complica la llegada de ayuda, maquinaria, personal médico y equipos especializados.

Otro factor que mantiene en alerta a la población son las réplicas. Más de un centenar habían sido registradas hasta el martes, según Reuters, y los movimientos secundarios obligan a extremar las precauciones en estructuras que ya presentan daños.

Las réplicas no necesariamente significan que ocurrirá un terremoto de igual magnitud, pero sí aumentan el riesgo de desprendimientos y nuevos colapsos. Por esa razón, los especialistas recomiendan que las personas no regresen a viviendas o edificios que hayan sido evacuados hasta que sean revisados por personal técnico.

La emergencia ha adquirido además una dimensión humanitaria. Miles de personas han perdido sus viviendas o no pueden regresar a ellas debido a los daños estructurales. Reuters señala que miles de colombianos han quedado sin hogar, mientras las autoridades organizan asistencia y alojamiento temporal.

La respuesta gubernamental está siendo coordinada desde un puesto de mando nacional, mientras el presidente Abelardo de la Espriella ha visitado áreas afectadas y prometido respaldo económico para las familias que perdieron sus viviendas. El Gobierno enfrenta ahora el desafío de coordinar simultáneamente rescate, atención sanitaria, alojamiento, alimentación, seguridad y recuperación de infraestructura.

La emergencia también comienza a producir efectos económicos. El golpe alcanza viviendas, comercios, empresas, infraestructura vial, instalaciones agrícolas y servicios públicos. La Federación Nacional de Cafeteros ya comenzó a evaluar daños en fincas e infraestructura rural, según Reuters.

La noche de este martes es, por tanto, decisiva. Mientras las autoridades avanzan en la identificación de fallecidos, los equipos de rescate continúan buscando señales de vida. El caso de personas rescatadas después de muchas horas demuestra que la ventana de supervivencia todavía no puede considerarse cerrada, razón por la cual la búsqueda continúa durante la noche en Cali, Pereira y otras zonas críticas.

La tragedia también ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de algunas edificaciones ante un terremoto de esta intensidad. El desafío inmediato no termina con sacar a las personas de los escombros: posteriormente será necesario determinar qué edificios pueden repararse, cuáles deberán ser demolidos, cómo se restablecerán los servicios públicos y dónde vivirán las familias que perdieron sus hogares.

A esta hora de la noche del martes 11 de agosto, Colombia continúa oficialmente en fase de emergencia y rescate. El dato internacional más reciente disponible sitúa el balance en al menos 254 fallecidos, mientras más de 2.700 personas han sido reportadas como desaparecidas y alrededor de 1.600 edificaciones han resultado afectadas o colapsadas. Cali y Pereira concentran buena parte de las operaciones, mientras Chocó sigue siendo una de las zonas donde la información es más difícil de obtener. La cifra definitiva de muertos, heridos y desaparecidos todavía puede cambiar significativamente durante las próximas horas.

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