La lucha contra el narcotráfico en las rutas marítimas del Pacífico volvió a dejar un importante resultado este lunes, luego de que fuerzas de Estados Unidos y Colombia coordinaran una operación que terminó con la incautación de más de dos toneladas de cocaína que eran transportadas en una embarcación rápida.
La operación contó con participación de la Joint Interagency Task Force South (JIATF-S), organismo estadounidense encargado de integrar información de inteligencia y coordinar esfuerzos internacionales contra el tráfico ilícito, mientras que las unidades colombianas asumieron la fase de interdicción marítima. La cooperación entre ambos países es de larga data y ha permitido realizar numerosos decomisos en el Pacífico.
El seguimiento comenzó cuando los equipos de vigilancia detectaron una embarcación que navegaba por una ruta considerada de interés para las organizaciones dedicadas al traslado de estupefacientes. Posteriormente, una aeronave estadounidense consiguió establecer la posición del objetivo y proporcionó información para facilitar la intervención.
Con los datos obtenidos desde el aire, la Armada colombiana desplegó unidades navales para interceptar la denominada lancha rápida o “go-fast”. Después de una persecución, los uniformados consiguieron alcanzar la embarcación y proceder con la inspección.
El resultado de la intervención fue el hallazgo de 2,222 kilogramos de cocaína, además de la captura de los tres hombres que se encontraban a bordo. Los detenidos quedaron a disposición de las autoridades competentes para enfrentar el proceso judicial correspondiente.
El procedimiento evidencia la importancia que tiene la vigilancia aérea para detectar embarcaciones que intentan utilizar corredores marítimos antes de alcanzar otros puntos de distribución. En operaciones anteriores, aeronaves estadounidenses han proporcionado información de ubicación que posteriormente ha permitido a las fuerzas colombianas ejecutar las interdicciones.
La nueva incautación se produce además en un momento de fuerte presión estadounidense contra las redes de narcotráfico marítimo. El Comando Sur ha incrementado las operaciones de vigilancia e interdicción en el Caribe y el Pacífico oriental, mientras sus fuerzas trabajan con países aliados de la región.
Un antecedente reciente demuestra la magnitud de estas operaciones. En mayo de 2026, la Guardia Costera estadounidense informó que una operación desarrollada aproximadamente a 90 millas de Cartagena permitió interceptar tres embarcaciones y decomisar alrededor de 6,085 libras de cocaína, equivalentes a unas 2.76 toneladas, con un valor estimado de 45.8 millones de dólares.
La cooperación no se limita a Colombia. En otra operación reciente en el Pacífico oriental, autoridades de Costa Rica, con apoyo de Estados Unidos y Colombia, decomisaron 2,408 kilogramos de cocaína y detuvieron a tres sospechosos después de interceptar una lancha rápida que navegaba por una ruta utilizada para el tráfico de drogas.
Estos resultados reflejan el carácter transnacional de las rutas de la cocaína producida en Sudamérica y su posterior traslado hacia mercados de Norteamérica. Para las autoridades, la detección temprana desde el aire y la capacidad de respuesta de las fuerzas navales son elementos esenciales para impedir que grandes cargamentos lleguen a sus destinos finales.
