El Ministerio de Defensa de Rusia confirmó este martes el inicio de ejercicios militares de sus fuerzas nucleares estratégicas, unas maniobras que se extenderán del 19 al 21 de mayo y que involucran a decenas de miles de soldados, submarinos, aviones y sistemas de lanzamiento de misiles balísticos y de crucero.
Según el comunicado oficial de la cartera de Defensa rusa, el operativo contempla la participación de más de 65,000 efectivos y alrededor de 7,800 unidades de armamento y equipos militares, incluidos más de 200 lanzadores de misiles. El ejército también desplegará aeronaves estratégicas, buques de guerra y submarinos con capacidad nuclear en distintos puntos del territorio ruso.
Las autoridades rusas indicaron que el objetivo de las maniobras es evaluar la preparación y capacidad de respuesta de las fuerzas nucleares ante una eventual amenaza de agresión externa. El Ministerio de Defensa sostuvo que durante los ejercicios se realizarán simulaciones de combate y lanzamientos de prueba de misiles balísticos y misiles de crucero.
El anuncio ocurre en un momento de elevada tensión internacional, marcado por la continuidad de la guerra en Ucrania y el incremento de ataques con drones dirigidos contra territorio ruso. Durante más de cuatro años de conflicto, el Kremlin ha reiterado advertencias sobre el uso potencial de su arsenal nuclear en caso de amenazas directas a la seguridad del Estado ruso.
Las maniobras también se desarrollan pocos meses después del colapso definitivo del tratado New START, el último gran acuerdo de control de armas nucleares entre Rusia y Estados Unidos. La suspensión del pacto eliminó restricciones y mecanismos de supervisión sobre el despliegue de armas estratégicas de ambas potencias nucleares, aumentando la preocupación internacional sobre una nueva carrera armamentista.
El Ministerio de Defensa ruso informó además que los ejercicios incluirán operaciones conjuntas relacionadas con el uso de armas nucleares desplegadas en Bielorrusia, principal aliado militar de Moscú en la región. En ese país, fronterizo con miembros de la OTAN, Rusia ha instalado sistemas misilísticos con capacidad nuclear, entre ellos el misil Oreshnik, considerado parte del fortalecimiento estratégico ruso en Europa del Este.
Analistas internacionales consideran que estas maniobras buscan enviar un mensaje de disuasión tanto a Occidente como a la OTAN, especialmente en un contexto de creciente apoyo militar occidental a Ucrania. Desde el inicio de la invasión en 2022, el presidente Vladimir Putin ha intensificado la retórica sobre la capacidad nuclear rusa y la disposición del Kremlin para defender sus intereses estratégicos.
El inicio de los ejercicios fue anunciado pocas horas antes del viaje oficial de Putin a China para una visita de dos días, un movimiento interpretado por observadores como una señal de fortalecimiento de la alianza entre Moscú y Pekín frente al bloque occidental. La combinación de maniobras nucleares, tensiones militares y movimientos diplomáticos eleva nuevamente la preocupación global sobre la estabilidad geopolítica y el riesgo de escalada entre las grandes potencias.