El portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande del mundo, arribó a la base naval estadounidense de la Bahía de Souda en Creta, marcando un refuerzo significativo del despliegue militar estadounidense en Oriente Medio. La nave se mantendrá en la isla durante cuatro días para reabastecerse de combustible, acompañada por el destructor USS Mahan, en un contexto de crecientes tensiones con Irán.
La Administración del presidente Donald Trump ha incrementado la presencia militar en la región en las últimas semanas, con la intención de presionar a Teherán para alcanzar concesiones en su programa nuclear y detener la represión de protestas internas, que según fuentes locales ha causado miles de víctimas. Esta movilización coincide con la próxima ronda de negociaciones nucleares entre ambos países, programada para el jueves en Ginebra.
Trump advirtió que ataques limitados podrían ocurrir si Irán no muestra disposición al diálogo. Ambos gobiernos han dejado claro que están preparados para un conflicto en caso de que las conversaciones fracasen, lo que aumenta la incertidumbre en la región, ya afectada por ataques previos a instalaciones nucleares y operaciones militares de alto nivel.
La base de la Bahía de Souda, en la isla griega de Creta, alberga alrededor de mil personas entre militares estadounidenses, personal civil y locales. Ni el Ministerio de Defensa griego ni la Embajada de EE.UU. en Atenas han emitido declaraciones sobre la llegada del Ford, lo que mantiene la información controlada por las autoridades militares.
El USS Gerald R. Ford tiene capacidad para transportar más de 75 aeronaves, incluyendo cazas F/A-18 Super Hornet y aviones de alerta temprana E-2 Hawkeye, lo que refuerza significativamente la capacidad de respuesta aérea estadounidense en la región.
Actualmente, Washington mantiene más de una docena de buques de guerra en Oriente Medio, entre ellos un portaaviones, nueve destructores y tres buques de combate litorales. La presencia simultánea de dos portaaviones en la región es inusual y representa una concentración militar de gran magnitud, con decenas de aviones y miles de marineros en cada embarcación.
El arribo del Ford se interpreta como una señal de fuerza y disuasión frente a Irán, en un momento en que las negociaciones nucleares y la presión económica sobre Teherán se combinan con la amenaza de posibles enfrentamientos militares. La comunidad internacional observa de cerca cómo se desarrollará esta delicada situación.