La Unión Europea dio luz verde este miércoles a un préstamo de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania, en una decisión clave para reforzar su capacidad de defensa frente a la invasión de Rusia.
El acuerdo se concretó luego de que el Gobierno húngaro, encabezado por Viktor Orbán, decidiera levantar el veto que mantenía bloqueadas tanto esta asistencia financiera como nuevas sanciones contra Moscú.
Este giro político ocurre tras la reciente derrota electoral de Orbán el pasado 12 de abril, poniendo fin a 16 años en el poder y generando un reacomodo en la postura de Hungría dentro del bloque europeo.
La aprobación del financiamiento se complementa con el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, en respuesta a la guerra que mantiene desde 2022 contra Ucrania, conflicto que ha redefinido la seguridad en Europa.
Según fuentes europeas citadas por la agencia EFE, las decisiones fueron adoptadas por los embajadores de los 27 Estados miembros ante la Unión Europea y deberán ser ratificadas mediante un procedimiento escrito previsto para el jueves 23 de abril.
Este préstamo forma parte de un acuerdo alcanzado en diciembre de 2025 por los líderes comunitarios, quienes pactaron recurrir a deuda conjunta para financiar tanto la defensa como el funcionamiento del Estado ucraniano durante los años 2026 y 2027.
El mecanismo contempla la posibilidad de utilizar como respaldo los activos rusos congelados en territorio europeo, que ascienden a aproximadamente 210.000 millones de euros, en una estrategia para presionar al Kremlin.
Estos fondos han sido objeto de debate dentro del bloque, ya que su utilización plantea implicaciones legales y geopolíticas, pero también representa una herramienta de presión económica frente a Moscú.
La aprobación del paquete financiero refuerza el respaldo político y militar de Europa a Ucrania, en un momento en que el conflicto continúa generando tensiones globales y afectaciones económicas en distintas regiones.
Con esta decisión, la Unión Europea busca consolidar su papel como actor clave en el conflicto, al tiempo que envía una señal de unidad tras superar diferencias internas que habían retrasado la aprobación del financiamiento.