El Ejército de Israel informó este sábado que en los bombardeos ejecutados la noche del viernes en la zona de Baalbek, en el este del Líbano, murieron “varios terroristas”, a quienes vinculó con estructuras operativas del grupo chií Hezbolá.
Según el comunicado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), los ataques estuvieron dirigidos contra tres centros de mando relacionados con el arsenal de misiles de la organización, señalando que los milicianos trabajaban en la preparación y fortalecimiento de capacidades ofensivas.
Por su parte, el Ministerio de Salud Pública libanés confirmó que los bombardeos en el valle de la Becá dejaron un saldo de 10 personas fallecidas y al menos 24 heridas, entre ellas tres niños, tras múltiples ataques en localidades cercanas a Baalbek.
Horas después del ataque, Hizbulá identificó a ocho de los diez fallecidos como miembros de su movimiento, reconociendo así pérdidas en sus filas tras la ofensiva aérea israelí.
En paralelo, en otro bombardeo ocurrido también el viernes contra el campo de refugiados palestinos de Ain al Helu, al sur del país, murieron dos milicianos pertenecientes al grupo islamista palestino Hamás, según reivindicó la propia organización.
Las FDI reiteraron que los objetivos atacados estaban vinculados directamente con el arsenal de misiles de Hezbolá, al que describieron como el organismo responsable de lanzar proyectiles hacia territorio israelí y de planificar nuevos ataques recientes.
De acuerdo con el Ejército israelí, las operaciones buscaban neutralizar amenazas inminentes y frenar lo que calificaron como intentos de “acelerar la preparación” militar del grupo chií en territorio libanés.
Mientras tanto, el Ministerio de Salud del Líbano denunció que los bombardeos impactaron en zonas pobladas del valle de la Becá, subrayando el número de víctimas civiles reportadas, en un nuevo episodio de escalada de tensiones en la frontera entre ambos países.