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Israel lanza la operación “Rugido de Judá” en Hebrón tras la muerte de dos soldados
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) iniciaron una operación militar de varios días en Hebrón, en la Cisjordania ocupada, después de un ataque armado que dejó dos soldados israelíes muertos y tres heridos. La ofensiva contempla registros, detenciones, búsqueda de armas y preparación de viviendas para su posible demolición. Mientras Israel afirma que busca desmantelar infraestructura vinculada a Hamás, los operativos y las restricciones de movimiento han generado denuncias por el desplazamiento de familias palestinas.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 24/10/2026 12:27
Mundo

Hebrón se ha convertido en el nuevo foco de una escalada militar en Cisjordania, luego de que un ataque armado contra efectivos israelíes desencadenara una operación de seguridad que las autoridades de Israel prevén mantener durante varios días. La ofensiva, denominada “Rugido de Judá” en la información proporcionada, busca localizar armas, detener a sospechosos y desmantelar instalaciones que el Ejército israelí relaciona con actividades de grupos armados palestinos.

 

El episodio que desencadenó la intervención ocurrió el viernes 23 de octubre, cerca de un puesto militar en las inmediaciones de Hebrón. Dos soldados israelíes murieron y otros tres resultaron heridos durante el ataque, mientras que los dos hombres señalados por Israel como responsables fueron abatidos en el enfrentamiento, según los reportes militares y periodísticos publicados. Las autoridades israelíes sostienen que los atacantes podrían haber planeado una agresión de mayor alcance, aunque esa valoración procede de la investigación preliminar de seguridad.

 

Tras el ataque, unidades de las FDI, el servicio de seguridad Shin Bet y la Policía de Fronteras desplegaron efectivos en Hebrón y sectores cercanos. Las medidas incluyeron controles de carreteras, restricciones de circulación, registros domiciliarios e interrogatorios de personas consideradas de interés para la investigación. El Ejército anunció que la operación se concentraría en el área desde la cual actuaron los atacantes, con la intención declarada de localizar infraestructura armada y evitar nuevos atentados.

 

Como parte de las actuaciones, las fuerzas israelíes informaron que habían registrado alrededor de 200 sitios y detenido a diez sospechosos, según los datos incluidos en el reporte inicial de la operación. También comenzaron a medir las viviendas de los dos atacantes como paso previo a posibles demoliciones. Estas actuaciones se suman a otras medidas anunciadas por el primer ministro Benjamin Netanyahu, quien ordenó el cierre de Hebrón y pidió preparar restricciones más amplias en Cisjordania.

 

La situación de los habitantes palestinos constituye uno de los aspectos más sensibles de la ofensiva. Informaciones publicadas el sábado por medios internacionales, con base en fuentes locales palestinas, indicaron que alrededor de 1.500 personas habían sido desplazadas y que las autoridades israelíes contemplaban ordenar la salida de otras 2.500. La agencia palestina WAFA, citada por The Times of Israel, informó de más de 200 familias afectadas y de personas que pasaron la noche fuera de sus hogares. Las cifras podrían cambiar conforme avance la operación y se verifique el alcance de las evacuaciones.

 

 

El Gobierno israelí presenta la operación como una medida para combatir a los responsables del ataque y eliminar amenazas contra sus ciudadanos. Sin embargo, las restricciones de movimiento, las demoliciones y la salida de familias de sus viviendas han suscitado cuestionamientos sobre sus consecuencias para la población civil. La diferencia entre una evacuación temporal por motivos de seguridad y un desplazamiento forzado ilegal depende de las circunstancias, la necesidad de la medida, las garantías ofrecidas y la posibilidad efectiva de que los residentes regresen a sus hogares.

La operación también se desarrolla en un contexto de creciente tensión política y de seguridad en Cisjordania. Según Associated Press, la ofensiva se produce pocos días antes de las elecciones israelíes previstas para el 27 de octubre, mientras dirigentes del Gobierno han prometido una respuesta contundente al ataque. Ese calendario constituye un elemento relevante del contexto político, pero no demuestra por sí solo que la operación tenga una motivación electoral. Al mismo tiempo, las restricciones y los operativos militares pueden aumentar las tensiones entre las comunidades palestinas y las fuerzas israelíes.

 

Las autoridades israelíes prevén continuar las operaciones durante varios días, aunque la duración y el alcance final de las medidas dependerán de la evolución de las investigaciones y de las decisiones militares. El desarrollo de la ofensiva, el destino de las viviendas señaladas para demolición y la situación de las familias desplazadas serán factores centrales para evaluar sus consecuencias. Mientras Israel sostiene que busca impedir nuevos ataques, la evolución de los acontecimientos mantiene la atención internacional sobre la seguridad de los civiles y el respeto al derecho internacional humanitario.

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