TEGUCIGALPA, HONDURAS. — El sistema eléctrico hondureño incorporará un nuevo proyecto de infraestructura financiado mediante endeudamiento soberano. El directorio del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) aprobó este jueves un préstamo de hasta 177 millones de dólares ( L4,780.23 millones) para modernizar la red de transmisión eléctrica del país.
El financiamiento estará destinado específicamente a la construcción de la línea de transmisión El Sitio–Zamorano II–Terrero Blanco, una obra que será ejecutada por la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) y que busca mejorar la calidad, continuidad y confiabilidad del servicio en la zona centro-sur y oriental de Honduras.
La dimensión de la infraestructura prevista es considerable. El proyecto contempla aproximadamente 150 kilómetros de líneas de transmisión a 230 kilovoltios y doble circuito, además de nuevas instalaciones destinadas a reforzar la capacidad de transporte de electricidad dentro del Sistema Interconectado Nacional.
Uno de los componentes principales será la construcción de las nuevas subestaciones Zamorano II y Danlí II, junto con adecuaciones en cuatro subestaciones existentes. La finalidad es crear una red con mayor capacidad para transportar energía hacia zonas que actualmente enfrentan restricciones en la transmisión.
Los beneficiarios directos fueron estimados en unos 865,000 habitantes de los departamentos de Francisco Morazán, El Paraíso y Olancho. De forma indirecta, el proyecto pretende fortalecer la red nacional y aumentar la capacidad para transportar e intercambiar energía entre diferentes regiones.
La planificación de esta obra no comenzó con la aprobación del nuevo préstamo. El proyecto ya aparecía en los planes de expansión de transmisión de la ENEE, donde se identificaban restricciones en los circuitos que abastecen principalmente a Olancho y El Paraíso. Los estudios técnicos señalaban que esas limitaciones afectan la capacidad de transportar la energía requerida hacia esas zonas.
Uno de los objetivos técnicos señalados en esos estudios es mejorar las condiciones para aprovechar la generación de Patuca III. El plan de expansión de la ENEE advertía que las restricciones existentes limitaban la capacidad de transporte de esa generación, mientras que la nueva infraestructura permitiría reducir esas limitaciones y acercar la operación de la central a su capacidad nominal.
El proyecto también tiene una relación directa con la expansión futura del sistema energético. La documentación de la ENEE contempla el corredor Zamorano II–Danlí II–Terrero Blanco como una infraestructura estratégica para mejorar la red oriental y crear condiciones para incorporar nueva generación, incluida generación renovable.
El Gobierno de Nasry Asfura presentó la aprobación del financiamiento como un paso para fortalecer la seguridad energética del país. El mandatario agradeció al CAF y señaló que la inversión permitirá avanzar hacia una infraestructura de transmisión más moderna y un servicio eléctrico con mayor confiabilidad.
Desde la perspectiva financiera, se trata de un préstamo soberano, por lo que la República de Honduras figura como prestataria. Según la Secretaría de Finanzas, el financiamiento contempla un plazo de hasta 20 años, con un período de gracia de hasta 66 meses, mientras que la ENEE será responsable de ejecutar el proyecto.
El nuevo financiamiento se incorpora a una estrategia de expansión eléctrica que ya cuenta con el Plan de Expansión de la Red de Transmisión 2026–2035, aprobado definitivamente en septiembre por la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica. El documento identifica los proyectos necesarios para ampliar y reforzar la red durante la próxima década.
La aprobación de los 177 millones de dólares abre ahora una segunda etapa que será determinante: convertir el financiamiento en infraestructura operativa, con procesos de contratación, construcción, supervisión y rendición de cuentas. Para los usuarios, el resultado esperado no se medirá solamente en kilómetros de líneas construidas, sino en una red capaz de transportar más energía y reducir las restricciones que contribuyen a la vulnerabilidad del sistema eléctrico hondureño.