Una denuncia que pone nuevamente bajo la lupa las condiciones en que se almacenan y comercializan productos agrícolas en la capital ha generado preocupación entre productores de cebolla. El señalamiento apunta al Mercado Zonal Belén, donde, según la información recibida, se estarían ofreciendo al público cebollas en aparente estado de descomposición, situación que podría representar un riesgo para los consumidores si las autoridades confirman que el producto no reúne las condiciones sanitarias requeridas.
El caso no se limita al estado físico de las cebollas. La denuncia presentada el 18 de agosto ante el Ministerio Público también plantea presuntas irregularidades relacionadas con tres empresas que, según los denunciantes, habrían utilizado documentación comercial y tributaria presuntamente falsa, irregular o atribuida a empresas inexistentes para acreditar operaciones y establecer el origen y procedencia de productos agrícolas.
La documentación cuestionada tendría relación con los procedimientos que deben cumplirse ante el Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agropecuaria (SENASA) para autorizar el ingreso de cebolla al territorio hondureño. Los requisitos oficiales de la institución contemplan, entre otros aspectos, la presentación de certificados fitosanitarios para la importación de cebolla fresca o seca destinada al consumo.
De confirmarse las acusaciones, el asunto podría trascender una simple irregularidad comercial y requeriría determinar si existieron actuaciones fraudulentas durante el proceso de autorización fitosanitaria. La denuncia fue remitida, además, al director de SENASA, Rafael Rodríguez, y al secretario de Agricultura y Ganadería, Moisés Molina, para que las instituciones correspondientes conozcan los señalamientos y establezcan si hubo incumplimiento de los procedimientos establecidos.
Mientras tanto, fotografías proporcionadas a este medio muestran numerosos sacos de cebolla colocados directamente sobre el suelo dentro de una bodega del Mercado Zonal Belén. En las imágenes también se observa la manipulación del producto bajo condiciones que los denunciantes consideran inadecuadas, por lo que solicitan que una inspección determine objetivamente si las instalaciones cumplen las normas de higiene, almacenamiento y manejo de alimentos.
La normativa hondureña es clara respecto a la comercialización de alimentos: el Código de Salud prohíbe poner a la venta alimentos alterados, contaminados, adulterados, falsificados o que técnicamente se presuman nocivos para la salud. Asimismo, los establecimientos dedicados a producir, manipular o comercializar alimentos requieren licencia sanitaria para funcionar.
Existen antecedentes de intervenciones sanitarias que muestran la importancia de una verificación inmediata cuando se reportan alimentos en condiciones cuestionables. En 2024, ARSA informó que durante más de 1,300 inspecciones encontró establecimientos con irregularidades y destruyó 364.18 kilogramos de alimentos en mal estado, además de ejecutar decomisos y suspensiones. La agencia mantiene actualmente mecanismos para recibir denuncias relacionadas con vigilancia y fiscalización.
Por ello, los productores de cebolla solicitan al Ministerio Público, SENASA y ARSA que den seguimiento a las denuncias y practiquen las inspecciones necesarias para establecer qué producto está siendo comercializado, cuál es su procedencia y bajo qué condiciones permanece almacenado. La investigación deberá determinar si las acusaciones tienen sustento y, de ser así, establecer las responsabilidades correspondientes, tanto para proteger a los consumidores como para evitar perjuicios económicos a los productores nacionales.