KIEV, UCRANIA.— La capital ucraniana y su área metropolitana amanecieron este sábado bajo el impacto de una de las ofensivas aéreas más mortíferas del año, después de una noche marcada por explosiones, incendios y operaciones de rescate. En Myla, localidad situada al oeste de Kiev, un ataque con drones alcanzó un depósito donde se almacenaban municiones, provocando detonaciones de gran magnitud y dejando al menos 37 personas muertas.
La tragedia adquirió una dimensión todavía más dolorosa debido a que entre los fallecidos se encuentran 34 personas vinculadas a una residencia para adultos mayores y personas con discapacidad, según las autoridades y reportes de medios internacionales. El impacto y las explosiones posteriores alcanzaron además edificios residenciales de los alrededores, dejando decenas de heridos y daños en más de medio centenar de construcciones.
Durante las labores de emergencia también perdió la vida Taras Didych, responsable de la comunidad de Dmytrivka, quien había acudido al lugar para ayudar después del primer impacto. Su muerte se sumó a la de las personas atrapadas por las explosiones y convirtió la tragedia en un golpe particularmente fuerte para las comunidades del cinturón occidental de la capital.
Los actos de emergencia comenzaron en medio de un escenario devastador: columnas de humo, incendios y restos de estructuras quedaron esparcidos alrededor del depósito. Los equipos de rescate tuvieron que trabajar durante horas entre los escombros y con el peligro adicional de nuevas detonaciones provocadas por las municiones almacenadas en el lugar. Cerca de 300 integrantes de los servicios de seguridad y emergencia fueron movilizados para atender la emergencia.
La tragedia también golpeó especialmente a las familias de las personas que permanecían en la residencia para adultos mayores y personas con discapacidad. La cercanía del inmueble con el depósito de municiones multiplicó las consecuencias de la explosión, mientras los rescatistas buscaban sobrevivientes y recuperaban cuerpos entre las estructuras dañadas. Más de 40 personas resultaron heridas, incluidos cuatro niños, de acuerdo con los balances iniciales citados en los reportes.
En medio del duelo, el presidente Volodímir Zelenski anunció una investigación criminal para determinar por qué se permitió almacenar explosivos en una zona próxima a viviendas. El mandatario calificó la situación como una grave negligencia y sostuvo que el material almacenado —entre municiones, minas, proyectiles y drones— no debería haber estado ubicado en ese lugar.
El primer ministro Serhii Koretskyi también cuestionó las condiciones de seguridad que rodeaban el depósito y habló de una posible negligencia criminal. La investigación buscará determinar si existieron violaciones de los protocolos para almacenar material militar y si esas decisiones contribuyeron al elevado número de víctimas registrado tras el impacto inicial.
Mientras las autoridades locales atendían la emergencia, el balance de víctimas se convirtió en el más elevado registrado en un ataque ruso contra Kiev durante 2026. La ofensiva se produjo además después de varios días consecutivos de intensos ataques rusos contra la capital y otras regiones ucranianas, aumentando la presión sobre los sistemas de defensa aérea y los servicios de emergencia.
La Fuerza Aérea ucraniana informó que Rusia lanzó 267 drones, además de un misil antibuque Oniks y un misil balístico Iskander-M. Según el balance difundido por Kiev, 233 drones fueron derribados o neutralizados. A pesar de la acción de las defensas, varios proyectiles alcanzaron sus objetivos y provocaron daños y víctimas en distintas zonas del país.
Otro de los episodios más dolorosos ocurrió en la propia capital, donde un dron impactó un café y provocó la muerte de una niña de dos años, según informó el alcalde de Kiev, Vitali Klitschko. En otras regiones también se reportaron víctimas, confirmando que la ofensiva no se limitó al área metropolitana de la capital.
Para los habitantes de la zona de Kiev, la tragedia ocurre en un territorio que ya carga con profundas heridas de la invasión iniciada en febrero de 2022. Myla y Bucha forman parte de un cinturón metropolitano que fue escenario de intensos combates durante el intento ruso de avanzar hacia la capital en los primeros meses de la guerra. La nueva ola de ataques vuelve a colocar a estas comunidades bajo el impacto directo del conflicto.
Con las labores de búsqueda todavía en marcha, Ucrania enfrenta ahora dos procesos paralelos: esclarecer las circunstancias que permitieron mantener municiones cerca de zonas habitadas y responder a una campaña aérea rusa que continúa golpeando ciudades e infraestructura. Para las familias de las 37 víctimas, sin embargo, las investigaciones no pueden devolver a sus seres queridos: en medio de los restos de viviendas y edificios destruidos, el país vuelve a contar sus muertos mientras la guerra sigue dejando nuevas heridas.