Moscú/Kiev. La guerra entre Rusia y Ucrania volvió a escalar este lunes con un ataque de drones atribuido a las fuerzas ucranianas que impactó un almacén de Wildberries, el mayor gigante ruso del comercio electrónico, ubicado en la región de Vladímir, al este de Moscú. El incidente provocó un incendio de grandes dimensiones y obligó a evacuar a todo el personal de las instalaciones, mientras Rusia continuó sus ofensivas sobre territorio ucraniano.
De acuerdo con las autoridades regionales, el fuego consumió alrededor de 100 mil metros cuadrados, una superficie equivalente a unos 14 campos de fútbol. Para controlar las llamas fueron movilizados 203 bomberos y 67 unidades de emergencia, según informó el gobernador de la región de Vladímir, Alexander Avdeyev. Además, tres personas resultaron heridas de forma leve durante el ataque, ninguna de ellas con lesiones que pusieran en peligro su vida.
La empresa Wildberries confirmó que todos los trabajadores fueron evacuados antes de que el incendio se propagara y anunció que las operaciones logísticas fueron redirigidas hacia otros centros de distribución para reducir el impacto sobre las entregas y los pedidos de millones de clientes. La compañía es considerada uno de los principales pilares del comercio electrónico ruso y frecuentemente es comparada con Amazon por el volumen de sus operaciones.
La directora ejecutiva y fundadora de la empresa, Tatyana Kim, calificó los ataques contra la plataforma como "actos de terrorismo" y denunció que desde mediados de julio las instalaciones de Wildberries han sido blanco de una campaña sostenida de ataques. Según la compañía, alrededor de una veintena de centros logísticos y operaciones vinculadas a la empresa han sido alcanzados tanto en territorio ruso como en la península de Crimea, anexionada por Moscú en 2014.
Las primeras ofensivas contra la infraestructura de la empresa se registraron entre el 17 y el 18 de julio, cuando varios ataques dejaron ocho personas fallecidas y cerca de 90 heridas en instalaciones ubicadas en las regiones de Moscú y Tambov. Kiev no ha ocultado que uno de sus objetivos es afectar la infraestructura económica y logística que, según sostiene, contribuye al esfuerzo de guerra ruso.
Mientras tanto, la guerra también dejó importantes daños en Ucrania. Durante el fin de semana, ataques rusos alcanzaron un almacén en la región de Járkiv, donde, según las autoridades ucranianas, fueron destruidos alrededor de ocho millones de libros, además de registrarse pérdidas materiales en instalaciones de almacenamiento. Kiev denunció que los bombardeos continúan afectando infraestructura civil y actividades económicas.

El Gobierno ucraniano sostiene que su estrategia busca incrementar la presión sobre el Kremlin para llevarlo a negociar el fin de la invasión iniciada por Rusia en febrero de 2022. Al mismo tiempo, afirma que los ataques contra la infraestructura logística rusa pretenden debilitar las capacidades económicas y operativas que respaldan el conflicto. Moscú, por su parte, acusa a Ucrania de atacar objetivos civiles y comerciales con drones de largo alcance.
La intensificación de los ataques contra centros logísticos, almacenes y redes de distribución evidencia una nueva fase de la guerra, en la que ambos países buscan afectar no solo objetivos militares, sino también la infraestructura económica considerada estratégica. Analistas advierten que este tipo de acciones podría incrementar el impacto del conflicto sobre las cadenas de suministro y la actividad comercial en ambos lados de la confrontación.