España volvió a encontrar en Mikel Merino al hombre de los momentos decisivos. Cuando el empate parecía conducir el duelo a la prórroga, el mediocampista apareció en tiempo de reposición para marcar el único gol del partido y darle a la Roja una victoria por 1-0 sobre Portugal, resultado que la instala entre las ocho mejores selecciones de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
El encuentro, disputado en el estadio de Dallas, enfrentó a dos de las selecciones europeas con mayor tradición futbolística. Desde el inicio, el equipo dirigido por Luis de la Fuente buscó imponer su estilo basado en la posesión, la circulación rápida del balón y la presión alta, mientras Portugal apostó por aprovechar los espacios y la velocidad de sus atacantes.
Durante la primera mitad, España monopolizó la pelota y generó las acciones más elaboradas en ofensiva, aunque careció de contundencia en el último tercio del campo. La selección ibérica controló el ritmo del compromiso, pero no consiguió reflejar esa superioridad en el marcador.
A pesar del dominio español, Portugal también tuvo oportunidades claras para adelantarse. La más peligrosa llegó en el minuto 37, cuando João Félix conectó un potente cabezazo que fue desviado por Unai Simón, quien respondió con una intervención de gran nivel utilizando el hombro para evitar el gol.
En la misma jugada, el balón quedó servido para Cristiano Ronaldo, que intentó definir de primera intención, pero nuevamente apareció el guardameta español con una espectacular atajada para mantener el empate. Esa doble intervención se convirtió en uno de los momentos determinantes del compromiso.
Uno de los futbolistas que más destacó fue Rodri, quien recuperó el nivel que lo convirtió en una de las principales figuras del fútbol mundial. El mediocampista controló el centro del campo, distribuyó el juego con precisión y fue clave para neutralizar los intentos portugueses de romper líneas.
El volante del Manchester City, que había sido objeto de cuestionamientos tras regresar de la grave lesión de rodilla sufrida en septiembre de 2024, respondió con una actuación sólida y confirmó la confianza que tanto el cuerpo técnico como sus compañeros habían depositado en él durante el torneo.
Tras el descanso, Portugal logró equilibrar las acciones y mostró una versión más ofensiva. El conjunto luso adelantó sus líneas y consiguió disputar con mayor intensidad la posesión, obligando a España a trabajar más en tareas defensivas.
El desarrollo del partido cambió nuevamente cuando Nuno Mendes abandonó el terreno de juego por lesión. Su salida debilitó el sector izquierdo de Portugal y abrió espacios que España comenzó a aprovechar con el paso de los minutos, especialmente mediante las incursiones de Lamine Yamal.
Aunque el joven extremo español encontró mayores libertades en los minutos finales, el gol no llegó por sus acciones individuales. La jugada decisiva nació de la visión de Ferran Torres, quien asumió un papel más creativo en el frente de ataque y encontró el espacio preciso para asistir a Merino.
El centrocampista del Arsenal volvió a demostrar que ha desarrollado un notable instinto goleador. Convertido en una especie de delantero improvisado durante los últimos años, Merino atacó el espacio con determinación y definió con precisión ante la salida del arquero Diogo Costa, desatando la celebración española en el minuto 91.
La anotación evocó inevitablemente el recuerdo de la Eurocopa 2024, cuando el propio Merino marcó en el tiempo añadido frente a Alemania para clasificar a España a las semifinales. En Dallas, el guion volvió a repetirse: un gol sobre el final cambió el destino del partido y mantuvo vivo el sueño mundialista.
Tras enviar el balón al fondo de la red, Merino celebró rodeando el banderín del córner, una imagen que ya forma parte de su sello personal y que rinde homenaje a la emblemática celebración realizada años atrás por su padre, Ángel Miguel Merino, también exfutbolista profesional.
Alertas verificadas directamente en tu WhatsApp
Con esta victoria, España avanza a los cuartos de final con la ilusión intacta de conquistar su segunda Copa del Mundo, quince años después de la obtenida en Sudáfrica 2010. La Roja confirmó nuevamente su candidatura al título gracias a una combinación de solidez defensiva, dominio colectivo y la aparición de un futbolista que parece reservado para decidir los partidos más importantes.
Para Portugal, la eliminación supone el final de una campaña en la que mostró momentos de buen fútbol, pero no logró transformar sus oportunidades en goles frente a una España que fue más constante durante los 90 minutos. Además, el resultado representa otro duro capítulo en la trayectoria internacional de Cristiano Ronaldo, cuyo anhelo de conquistar un Mundial con la selección portuguesa continúa sin hacerse realidad.