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Ucrania lleva la guerra al corazón de Rusia con el mayor ataque de drones contra Moscú desde 2022
Una ofensiva masiva con drones lanzada por Ucrania alcanzó objetivos estratégicos en Moscú y su periferia, incluyendo la refinería de Kapotnya, una de las más importantes para el abastecimiento energético de la capital rusa. Las autoridades reportaron al menos 16 heridos y suspendieron temporalmente operaciones aéreas mientras se desarrollaban las labores de emergencia.
Por Administrador
Publicado en 18/06/2026 18:03
Mundo

La guerra entre Rusia y Ucrania registró este jueves uno de sus episodios más significativos desde el inicio de la invasión a gran escala en 2022, luego de que una oleada de drones ucranianos impactara diversos objetivos en Moscú y sus alrededores, llevando el conflicto directamente al centro político y económico de la Federación Rusa.

Las explosiones se produjeron durante la madrugada y fueron percibidas en distintos sectores de la capital rusa, donde residentes reportaron fuertes detonaciones, columnas de humo y una intensa movilización de los servicios de emergencia.

De acuerdo con autoridades regionales rusas, al menos 16 personas resultaron heridas como consecuencia de los ataques, aunque hasta el momento no se han confirmado víctimas mortales en Moscú.

El principal objetivo alcanzado fue la refinería de Kapotnya, ubicada al sureste de la capital. La instalación es considerada una pieza clave para el suministro de combustibles de Moscú y ha sido atacada en varias ocasiones durante la última semana.

Videos difundidos por medios internacionales y testigos mostraron grandes incendios y densas columnas de humo elevándose sobre el complejo industrial, mientras los equipos de emergencia intentaban controlar las llamas.

Diversos reportes indican que la refinería abastece aproximadamente el 40 % de la gasolina y cerca del 50 % del diésel consumido en Moscú, lo que convierte cualquier interrupción de sus operaciones en un asunto de relevancia estratégica para el Kremlin.

La magnitud del ataque sorprendió incluso a observadores militares occidentales. Medios internacionales estiman que cerca de 200 drones participaron en la ofensiva, convirtiéndola en la mayor operación aérea no tripulada contra Moscú desde el comienzo de la guerra.

Aunque el Ministerio de Defensa ruso aseguró haber interceptado gran parte de los aparatos, varios drones lograron atravesar los sistemas de defensa y alcanzar objetivos dentro de una de las zonas más protegidas del país.

El impacto de la operación obligó a las autoridades a restringir temporalmente el tráfico aéreo y a suspender actividades en algunos de los principales aeropuertos de la capital rusa, generando retrasos y cancelaciones de vuelos.

La ofensiva se produjo apenas días después de otro ataque ucraniano contra la misma instalación energética, lo que evidencia una campaña sostenida destinada a afectar la infraestructura petrolera rusa.

Según análisis de expertos en seguridad, Kiev busca reducir la capacidad logística y financiera de Rusia atacando instalaciones vinculadas a la producción y distribución de combustibles, consideradas fundamentales para sostener el esfuerzo militar ruso.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, defendió las operaciones de largo alcance y afirmó que representan una respuesta directa a los continuos bombardeos rusos sobre ciudades ucranianas.

Desde el inicio de 2026, Ucrania ha incrementado la frecuencia de sus ataques contra refinerías, depósitos de combustible y otras instalaciones energéticas dentro de territorio ruso, ampliando el alcance de una estrategia que anteriormente se concentraba principalmente en objetivos militares cercanos al frente.

Las autoridades rusas, por su parte, insistieron en que la situación se encuentra bajo control y aseguraron que las defensas aéreas continúan neutralizando amenazas sobre Moscú y otras regiones del país.

No obstante, la facilidad con la que varios drones alcanzaron objetivos estratégicos ha reabierto el debate sobre la eficacia de los sistemas defensivos desplegados alrededor de la capital rusa.

Analistas occidentales consideran que el ataque posee un fuerte valor simbólico, ya que rompe la percepción de seguridad que Moscú había logrado mantener durante buena parte del conflicto.

La ofensiva también refleja la evolución tecnológica de Ucrania en materia de drones de largo alcance, un elemento que se ha convertido en uno de los pilares de su estrategia militar durante los últimos meses.

Mientras tanto, Rusia continúa desarrollando operaciones militares en territorio ucraniano, manteniendo una intensa campaña de misiles y drones contra infraestructura energética y centros urbanos.

La combinación de ataques profundos dentro de Rusia y bombardeos masivos sobre Ucrania evidencia una nueva fase del conflicto, caracterizada por una creciente capacidad de ambos bandos para golpear objetivos alejados de las líneas tradicionales de combate.

A medida que continúan las evaluaciones de daños y las investigaciones sobre el alcance real de la operación, la jornada del 18 de junio de 2026 ya es considerada por numerosos observadores internacionales como uno de los mayores desafíos enfrentados por Moscú dentro de su propio territorio desde el inicio de la guerra.

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