Una corte federal en Washington emitió este viernes una decisión que representa un revés para la administración del presidente Donald Trump, al declarar improcedente el cambio de nombre del histórico Centro para las Artes Escénicas John F. Kennedy. El fallo establece que la institución debe conservar la denominación otorgada por ley en honor al expresidente estadounidense asesinado en 1963.
La resolución fue emitida por el juez federal Christopher Cooper, quien concluyó que la legislación que regula el recinto cultural deja claramente establecido que el complejo artístico debe llevar el nombre de John F. Kennedy y que ninguna junta directiva ni autoridad ejecutiva posee facultades para modificarlo unilateralmente.
Como parte de la orden judicial, las autoridades responsables del centro deberán retirar en un plazo máximo de 14 días toda señalización física, documentación oficial o referencia institucional que incluya el nombre de Trump asociado al recinto. La medida afecta los cambios impulsados por una junta directiva integrada mayoritariamente por aliados políticos del mandatario.
El fallo también suspendió el proyecto que contemplaba cerrar el centro cultural durante dos años para ejecutar una amplia remodelación. Aunque el juez reconoció que algunas mejoras estructurales podrían ser necesarias, concluyó que no existían fundamentos suficientes para justificar una clausura prolongada que interrumpiera la programación artística del complejo.
La controversia había generado reacciones dentro del sector cultural estadounidense, incluyendo críticas de miembros de la familia Kennedy, organizaciones de preservación histórica y figuras del mundo artístico que cuestionaron tanto el cambio de nombre como el plan de remodelación. En los últimos meses, varios eventos y presentaciones también se vieron afectados por el debate en torno al futuro de la institución.
El Centro Kennedy es considerado uno de los espacios culturales más importantes de Estados Unidos. Originalmente concebido como el Centro Cultural Nacional, fue rebautizado en 1964 por decisión del Congreso para honrar la memoria del presidente John F. Kennedy. Desde entonces, su nombre ha estado protegido por disposiciones legales específicas.
La decisión judicial reafirma que cualquier modificación oficial al nombre de la institución requiere la aprobación del Congreso de Estados Unidos. Mientras tanto, la administración del centro ha anunciado que estudiará las opciones legales disponibles, incluyendo una posible apelación de la resolución.
