Las autoridades de Japón comenzaron este jueves a poner en circulación millones de barriles de crudo de sus reservas estatales, en respuesta a la interrupción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el suministro de petróleo a nivel global.
Los barriles liberados equivalen a aproximadamente un mes de consumo nacional y serán distribuidos a cuatro grandes petroleras japonesas, adquiridos por un total de 540.000 millones de yenes, unos 2.900 millones de euros, según reporta el medio económico Nikkei.
La primera ministra Sanae Takaichi había anticipado en su cuenta de X que las reservas estatales comenzarían a liberarse este jueves, luego de que el pasado 16 de marzo se liberara el equivalente a 15 días de suministro de las reservas privadas de las petroleras.
Takaichi también indicó que, a lo largo del mes, se liberaría crudo de las reservas conjuntas que Japón mantiene con países productores como Arabia Saudí y Kuwait, reforzando la capacidad del archipiélago para enfrentar interrupciones prolongadas.
Japón depende de Oriente Medio para aproximadamente el 90 % de sus importaciones de crudo, por lo que la liberación de reservas estratégicas busca garantizar el suministro y limitar los efectos de la guerra en Irán sobre los precios de los combustibles.
Como parte de su estrategia, el Gobierno japonés ha aprobado subsidios a las petroleras locales para mantener el precio de la gasolina en torno a 170 yenes (0,92 euros) por litro, tras registrarse un pico de 190,8 yenes (1,04 euros) la semana pasada.
Este miércoles, la primera ministra se reunió en Tokio con el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, para coordinar posibles liberaciones adicionales de reservas si la guerra en Irán continúa.
Birol reiteró que la AIE está dispuesta a liberar reservas estratégicas adicionales de sus países miembros si es necesario y agradeció a Japón por su contribución a las medidas de compensación frente a las pérdidas de abastecimiento en el mercado global.