Las tensiones entre Cuba y Estados Unidos volvieron a escalar este domingo 22 de marzo, luego de que el viceministro de Exteriores cubano, Carlos Fernández de Cossío, afirmara que las Fuerzas Armadas de la isla están listas para movilizarse ante una eventual agresión militar.
Durante una entrevista en el programa Meet the Press de la cadena NBC, el funcionario sostuvo que, aunque el escenario de conflicto no es considerado inminente, el país no puede permitirse ignorar los riesgos. “No creemos que sea probable, pero seríamos ingenuos si no nos preparamos”, puntualizó.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente fricción diplomática entre ambas naciones, marcado por sanciones económicas, presiones políticas y diferencias estructurales que se han mantenido durante décadas. En este escenario, La Habana ha insistido en reforzar su discurso de defensa soberana.
Por su parte, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha reiterado en recientes intervenciones públicas que el sistema político de la isla no está sujeto a negociación en ningún diálogo con la administración de Donald Trump. Esta postura ha sido respaldada por otros altos dirigentes del Gobierno.
Fernández de Cossío también desmintió versiones que apuntan a posibles cambios internos como parte de conversaciones bilaterales, asegurando que la estructura política y la composición del Gobierno cubano no están en discusión. La declaración refuerza la línea oficial de rechazo a cualquier condicionamiento externo.
En paralelo, Díaz-Canel ha intensificado su agenda internacional, participando en encuentros con figuras políticas de izquierda, entre ellas el británico Jeremy Corbyn, así como en actividades culturales junto al reconocido cantautor Silvio Rodríguez, en un intento por consolidar alianzas ideológicas.
No obstante, el viceministro reconoció que la situación interna del país es “muy grave”, especialmente por las restricciones energéticas derivadas de sanciones y presiones contra países que suministran combustible a la isla. Estas medidas han profundizado las dificultades económicas en sectores clave.
Finalmente, el funcionario expresó su esperanza de que el “boicot” no se prolongue indefinidamente, mientras Cuba se mantiene en estado de alerta y reafirma su disposición a defenderse ante cualquier eventualidad, en medio de un panorama internacional cada vez más tenso.