Tegucigalpa, Honduras.– Una protesta protagonizada por empleados y exempleados del Programa Nacional de Reducción de Pérdidas (PNRP) generó caos vehicular la mañana de este miércoles en el anillo periférico de la capital, una de las principales arterias viales del país.
Los manifestantes se tomaron uno de los carriles a la altura de sectores como La Cañada, donde quemaron llantas y lanzaron consignas en exigencia del pago de salarios atrasados, asegurando que se les adeudan al menos tres meses de trabajo.
La acción provocó largas filas de vehículos y retrasos en la circulación, afectando a cientos de conductores que transitan diariamente por esta vía estratégica, considerada una de las más transitadas de Tegucigalpa.
De acuerdo con los denunciantes, la medida de presión responde a la falta de respuesta de las autoridades ante la crisis económica que enfrentan, ya que desde enero no han recibido ningún pago pese a contar con contrato vigente.
Uno de los trabajadores afectados expresó que la situación es insostenible, señalando que la protesta surge por necesidad. “Es pura hambre”, afirmó, al tiempo que pidió comprensión a la ciudadanía por los inconvenientes ocasionados.
Los manifestantes también advirtieron que esta podría ser la primera de varias acciones si no reciben una solución inmediata, dejando abierta la posibilidad de intensificar las protestas en los próximos días.
Según datos proporcionados por los propios empleados, solo en una de las regiones del programa hay al menos 200 personas afectadas por la falta de pago, lo que agrava la situación económica de decenas de familias.
Tras aproximadamente una hora de bloqueo, autoridades intervinieron en la zona para restablecer el paso vehicular, logrando habilitar nuevamente el tránsito de forma paulatina.
El Programa Nacional de Reducción de Pérdidas ha sido clave en la gestión energética del país, pero enfrenta cuestionamientos por atrasos administrativos y financieros que impactan directamente a su personal operativo.
Mientras tanto, la ciudadanía volvió a verse afectada por las protestas en la capital, reflejando una problemática recurrente en Honduras: conflictos laborales que terminan trasladándose a las calles ante la falta de respuestas institucionales.