El arzobispo de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, Vicente Nácher Tatay, hizo este miércoles un llamado a la unidad nacional, instando a los distintos sectores de la sociedad hondureña a trabajar de manera conjunta frente a los desafíos que atraviesa el país.
Durante su mensaje pastoral, el líder religioso pidió especialmente a la clase política y a las autoridades gubernamentales colocar como prioridades el empleo y la seguridad, al considerarlos pilares esenciales para el bienestar de las familias hondureñas.
En el contexto del tiempo litúrgico de Cuaresma, monseñor Nácher invitó a los fieles a pedir “la gracia de vivir en la presencia de Dios” y a prepararse espiritualmente para caminar en fidelidad, destacando la importancia de la conversión y la reflexión personal.
El arzobispo subrayó que la misa es un espacio donde “es el Señor mismo quien habla a cada persona”, por lo que animó a los creyentes a adoptar una actitud de escucha y disponibilidad a la voluntad divina.
Asimismo, reflexionó sobre la necesidad de abandonar la confrontación permanente y la preocupación constante, señalando que el país requiere aprender a convivir, resolver conflictos y buscar soluciones desde la verdad y la autenticidad.
En su intervención, reconoció que Honduras enfrenta múltiples retos sociales, entre ellos la falta de empleo y oportunidades, factores que —dijo— afectan de manera directa la estabilidad y el desarrollo de la población.
También hizo énfasis en las distintas manifestaciones de violencia que impactan a la sociedad, incluida la violencia intradoméstica, problemática que consideró urgente erradicar mediante el compromiso colectivo y la promoción de valores.
El prelado recordó que, para los cristianos, Jesucristo es el “Príncipe de la Paz” y quien puede sanar los corazones heridos, por lo que animó a mantener la esperanza en medio de las dificultades.
En referencia al “desierto cuaresmal”, explicó que este tiempo simboliza un camino de preparación hacia la Pascua, invitando a los hondureños a recorrerlo juntos como nación, fortaleciendo la fe y la solidaridad.
Monseñor Nácher destacó que el año 2026 está marcado por la celebración de la Santa Misión Nacional, la cual calificó como una oportunidad especial para renovar la vida espiritual y fortalecer los lazos comunitarios en los hogares del país.
Finalmente, reiteró que los desafíos actuales no pueden afrontarse de manera aislada, sino mediante un esfuerzo compartido entre autoridades, Iglesia y ciudadanía, con el objetivo de construir una Honduras más justa, segura y con mayores oportunidades para todos.