Un contingente de aproximadamente 300 hondureños llegó al país en las últimas horas a bordo de un vuelo de deportación procedente de Estados Unidos. El arribo se produjo en medio de las acciones de control migratorio que continúan desarrollándose por parte de las autoridades norteamericanas.
El grupo de connacionales fue recibido por personal de migración y de instituciones de apoyo humanitario en la terminal aérea designada para estos procedimientos. Entre los retornados se encuentran hombres y mujeres que permanecían en distintas ciudades estadounidenses antes de ser detenidos durante operativos recientes.
Las deportaciones forman parte de las políticas de control fronterizo y verificación de estatus migratorio que se mantienen vigentes en Estados Unidos. En las últimas semanas, se ha reportado un incremento en los traslados aéreos con ciudadanos centroamericanos que no lograron regularizar su situación.
Autoridades hondureñas indicaron que los migrantes serán sometidos a los protocolos correspondientes, que incluyen registro biométrico, evaluación médica y orientación para su reinserción social. Asimismo, organismos de asistencia brindan apoyo temporal a quienes lo requieran tras su retorno.
El flujo constante de vuelos con deportados mantiene en alerta a instituciones gubernamentales y organizaciones de sociedad civil, que insisten en la necesidad de fortalecer programas de empleo y oportunidades para reducir la migración irregular.
Mientras tanto, familiares de los retornados aguardaban en las afueras del aeropuerto con la esperanza de reencontrarse con sus seres queridos, en medio de historias marcadas por la búsqueda de mejores condiciones de vida.
