La expectativa de encontrar respuestas al encarecimiento de los combustibles terminó en confrontación verbal. Representantes del transporte de carga pesada abandonaron la mesa de diálogo instalada con autoridades y representantes del sector privado, después de varias horas de conversaciones sin que se alcanzara un consenso sobre las principales demandas planteadas por el gremio.
La molestia se hizo evidente al concluir el encuentro. Algunos transportistas cuestionaron duramente la utilidad de haber sido convocados y reclamaron que varios dirigentes habían viajado desde San Pedro Sula para participar en una reunión que, según su percepción, terminó sin respuestas concretas. Entre las expresiones pronunciadas al salir de la mesa estuvieron: “¿Para qué puercas nos llaman?” y “A nada venimos”, reflejando el nivel de inconformidad generado por el resultado.
Uno de los principales reclamos fue planteado por Edgardo Meléndez, dirigente del transporte de equipo pesado, quien señaló que no se permitió avanzar en la revisión de la fórmula utilizada para establecer los precios de los combustibles ni en la discusión sobre la calidad de los productos. El dirigente sostuvo que estos puntos forman parte de las demandas centrales del sector y advirtió que, de no ser atendidos, los transportistas podrían adoptar acciones.
El reclamo se produce después de que el Congreso Nacional y los representantes del transporte acordaran instalar una mesa técnica para analizar alternativas frente al incremento de los derivados del petróleo. En la reunión previa, el presidente del Legislativo, Tomás Zambrano, había planteado incluso analizar una eventual eliminación del impuesto a los combustibles, aunque reconoció que esa medida tendría un efecto temporal sobre los precios.
El problema llega en un momento de fuerte presión sobre los costos de operación. La estructura vigente llevó recientemente el precio de referencia de la gasolina súper a 153.17 lempiras por galón y el diésel a 153.52 lempiras en Tegucigalpa, situación que ya había provocado protestas y tomas de carreteras en diferentes puntos del país.
Con la reunión concluida sin resultados que satisfagan al gremio, los transportistas mantienen abiertas sus exigencias y dejaron sobre la mesa la posibilidad de nuevas acciones. La falta de acuerdo aumenta la presión para que autoridades, importadores, distribuidores y representantes del sector transporte encuentren una salida, mientras el alza internacional de los derivados del petróleo continúa trasladándose a los costos de operación y al bolsillo de los consumidores.