BOGOTÁ, Colombia, 15 de agosto de 2026.— Cinco días después del potente terremoto que estremeció el occidente colombiano, el número de fallecidos ascendió a 294, mientras 320 personas permanecen desaparecidas, según el más reciente balance atribuido a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). La tragedia también deja 3.935 heridos y afecta a más de 115.000 personas en 448 municipios del país.
El movimiento telúrico, de magnitud 7,4, tuvo su epicentro en las proximidades de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, y provocó daños de consideración en una extensa zona del occidente colombiano. Cali y Pereira figuran entre las ciudades más golpeadas, mientras también se reportaron afectaciones en Manizales, Armenia, Quibdó y otros centros urbanos y rurales. El sismo es considerado el más letal registrado en Colombia desde el terremoto de Armenia de 1999.
La dimensión de la destrucción se refleja en las cifras de infraestructura: cerca de 14.500 viviendas fueron destruidas, otras 81.500 resultaron afectadas y 66 edificios colapsaron, de acuerdo con el balance divulgado este sábado. También se reportan daños en centros de salud, escuelas, carreteras, acueductos, puentes y aeropuertos, lo que complica la atención de emergencia y el traslado de ayuda hacia las comunidades más afectadas.
A pesar del paso de las horas, los equipos de emergencia han mantenido las operaciones de búsqueda y recuperación entre estructuras colapsadas. Sin embargo, las posibilidades de localizar personas con vida disminuyen conforme transcurre el tiempo, mientras las réplicas y las condiciones inestables de algunos edificios aumentan los riesgos para los rescatistas. Más de 250 réplicas han sido registradas desde el terremoto principal, varias de ellas perceptibles para la población.
En medio de la tragedia, las redes sociales difundieron el supuesto rescate de una niña de tres años que habría permanecido más de 100 horas bajo los escombros. La historia ha generado una enorme reacción de esperanza y solidaridad, pero las fuentes internacionales de mayor alcance consultadas este sábado no incluyen ese rescate entre los casos confirmados. Por ello, mientras no exista confirmación de la UNGRD, Bomberos, Policía u otra autoridad colombiana, el dato debe presentarse como información no verificada y no como un hecho confirmado.
Sí están documentados otros rescates con vida durante los primeros días posteriores al desastre. Entre ellos estuvo el de Daniela Largo, una mujer de 32 años localizada después de permanecer aproximadamente 36 horas bajo los escombros en Pereira. Su rescate se convirtió inicialmente en uno de los símbolos de esperanza de las operaciones, aunque posteriormente falleció debido a las consecuencias de las lesiones sufridas durante el derrumbe.
La emergencia también ha provocado una movilización nacional e internacional. Equipos especializados, voluntarios y organismos de socorro participan en la remoción de escombros y la atención de los damnificados, mientras miles de personas permanecen fuera de sus viviendas por temor a nuevos colapsos. El Gobierno colombiano declaró la emergencia nacional y concentra sus esfuerzos en rescate, asistencia humanitaria y recuperación de las zonas devastadas.
Con 294 fallecidos y 320 desaparecidos, Colombia enfrenta una de las peores tragedias naturales de las últimas décadas. La prioridad continúa siendo localizar a quienes siguen desaparecidos, recuperar cuerpos, atender a los heridos y proporcionar refugio y suministros a las familias afectadas. Mientras las autoridades actualizan el balance, la historia de posibles sobrevivientes mantiene abierta una ventana de esperanza, pero en esta etapa resulta fundamental distinguir entre los rescates oficialmente confirmados y las informaciones que todavía circulan sin verificación independiente.
