La Dirección Policial de Investigaciones (DPI) alertó sobre una modalidad delictiva que continúa siendo investigada en Honduras: los autosecuestros o secuestros fingidos, casos donde algunas personas simulan haber sido privadas de libertad para obtener beneficios económicos.
La subinspectora Jocelyn Mayrena, integrante de la DPI, informó que la Unidad Nacional Antisecuestro ha identificado ocho casos bajo esta modalidad durante lo que va del año 2026.
De acuerdo con la funcionaria, cada denuncia presentada por familiares que reportan un supuesto secuestro recibe atención inmediata por parte de los equipos especializados, quienes activan los protocolos establecidos para responder ante este tipo de situaciones.
Sin embargo, tras realizar las diligencias investigativas correspondientes, en ocho expedientes las autoridades determinaron que no existió una privación de libertad real, sino una planificación realizada por las propias supuestas víctimas.
“En ocho de los casos atendidos durante este año 2026, las investigaciones establecen que la denuncia corresponde a autosecuestro fingido, donde las supuestas víctimas planifican los hechos”, explicó Mayrena.
Según las investigaciones desarrolladas por la Unidad Nacional Antisecuestro, las personas involucradas habrían organizado estos escenarios con diferentes objetivos, principalmente obtener recursos económicos mediante exigencias a sus familiares.
Los análisis policiales también revelan que algunos de estos casos estarían relacionados con intentos de abandonar el país, utilizando la simulación de un secuestro como una estrategia para justificar movimientos o conseguir dinero.
Los especialistas señalan que la mayoría de los involucrados en estos hechos tienen edades comprendidas entre los 20 y 40 años, rango donde se concentra la mayor cantidad de personas identificadas en los expedientes.
No obstante, las autoridades indicaron que la modalidad también ha involucrado a otros grupos de edad, incluyendo la participación de menores de edad en algunos de los casos investigados.
La subinspectora Mayrena detalló que dentro de los registros analizados figuran dos menores de edad y dos mujeres que habrían participado en secuestros fingidos, investigaciones que continúan abiertas.
Las autoridades policiales mantienen seguimiento a cada expediente con el propósito de determinar responsabilidades y establecer si existieron otros participantes involucrados en la planificación de los hechos.
La DPI recordó que los secuestros reales representan delitos de alta prioridad para las fuerzas de seguridad, por lo que cualquier denuncia activa procedimientos especializados para proteger la vida de las posibles víctimas.

Por esa razón, la institución hizo énfasis en que las investigaciones deben desarrollarse con rigurosidad para diferenciar entre casos reales y simulaciones que podrían desviar recursos operativos destinados a combatir estructuras criminales.
Los investigadores advierten que los autosecuestros no solo generan afectaciones económicas y emocionales a las familias involucradas, sino que también pueden provocar movilización innecesaria de equipos policiales especializados.
La Unidad Nacional Antisecuestro de la DPI reiteró su compromiso de continuar trabajando en la atención de denuncias y en la investigación de todas las modalidades relacionadas con este delito, con el objetivo de garantizar una respuesta efectiva a la población hondureña.